El presidente Pedro Sánchez ha presentado un ambicioso plan con 15 medidas para luchar contra la corrupción, provocando una reacción airada del PP, que lo califica de «cosmético» y escala los ataques personales, mientras el Gobierno da por superada una «cuestión de confianza».
El Congreso de los Diputados ha sido el escenario de una nueva escalada en la tensión política española. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado un Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción compuesto por 15 medidas de calado, diseñadas en colaboración con la OCDE. La respuesta del Partido Popular ha sido inmediata y contundente, desatando lo que muchos analistas ya califican de «guerra total» entre los dos principales partidos del país.
El plan de Sánchez, que busca reforzar los controles, proteger a los denunciantes y agilizar la justicia, ha sido recibido por la oposición como una «cortina de humo» para tapar las investigaciones que afectan a su entorno. El PP, a través de su portavoz Miguel Tellado, ha elevado el tono de las acusaciones, llegando a afirmar que «los pisos donde ha vivido fueron pagados con rendimientos de las saunas de su suegro» , una declaración que desde el Gobierno califican de «cruzar todas las líneas rojas».
Los 5 ejes del Plan Anticorrupción
El paquete de medidas anunciado por el presidente se articula en cinco grandes ejes estratégicos, con el objetivo de crear un sistema más robusto y transparente. Expertos como el exministro francés Michel Sapin, artífice de una ley similar en Francia, subrayan la importancia de la independencia de los nuevos órganos para que sean efectivos.
Una batalla política sin cuartel
Mientras el Gobierno y sus socios parlamentarios (que han dado un aval condicionado) consideran que Sánchez ha superado una «cuestión de confianza» de facto , la oposición ve el plan con profundo escepticismo. El PP lo ha tachado de «maquillaje legislativo» y «cosmético», argumentando que muchas de las herramientas ya existen pero no se aplican, como la lista de empresas inhabilitadas para contratar que posee Hacienda pero no hace pública.
Expertos en contratación pública como José María Gimeno Feliú advierten que «no por hacer una ley más reglamentista evitaremos la corrupción», y ponen en duda la verdadera independencia de la nueva agencia si depende orgánicamente de un ministerio.
La presentación de este plan, lejos de calmar las aguas, ha servido para recrudecer las hostilidades. El Gobierno se siente «reforzado» y con «oxígeno» , mientras el PP insiste en que la única salida es la dimisión del presidente y la convocatoria de elecciones. La lucha contra la corrupción se ha convertido así en el nuevo y más encarnizado campo de batalla de la política española.


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