La escena está lista: banderas ondeando, delegaciones afinando discursos y un clima político cargado de expectativas. Pero la noticia que recorrió el continente no fue una propuesta, sino una exclusión. El Gobierno de República Dominicana, país anfitrión de la X Cumbre de las Américas 2025, anunció que Cuba, Nicaragua y Venezuela no estarán invitadas.
La decisión, confirmada por la Cancillería dominicana, no tardó en encender debates en foros internacionales y titulares de prensa. ¿Se trata de un retroceso en la promesa de una cumbre inclusiva o de una estrategia para asegurar la participación más amplia posible dentro del marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA)?
El trasfondo de la exclusión
Según el comunicado oficial, la medida responde al reglamento de la OEA, que excluye automáticamente a naciones que no forman parte del organismo. Cuba, Nicaragua y Venezuela han mantenido tensiones abiertas con la OEA, y en algunos casos decidieron abandonar el organismo regional.
“República Dominicana ha adoptado la decisión que considera más favorable para garantizar la mayor participación posible en la Décima Cumbre de las Américas”, explica el documento.
Un giro frente a experiencias previas
Lo interesante es que la posición contrasta con eventos pasados organizados por Santo Domingo. En la Cumbre Iberoamericana de 2023 y en la reunión de la CELAC de 2017, los tres países excluidos estuvieron presentes y participaron activamente.
Este cambio refleja cómo las circunstancias hemisféricas condicionan el tono de cada foro. En un escenario de polarización política creciente en América Latina, la presidencia pro tempore de República Dominicana apostó por un formato que priorice el consenso, aunque esto implique dejar fuera a gobiernos considerados “dictaduras” por gran parte de la comunidad internacional.
Relaciones bilaterales, un capítulo distinto
El Gobierno dominicano también se apresuró en aclarar que esta exclusión no significa la ruptura de relaciones bilaterales. Con Cuba, la Cancillería destacó un vínculo “histórico, sólido y excelente”. Con Nicaragua, subrayó la cooperación en organismos multilaterales como el SICA y la ONU. En cuanto a Venezuela, la relación es más compleja: pese a los lazos históricos, Santo Domingo no ha reconocido los últimos procesos electorales en el país sudamericano, lo que llevó a una suspensión de relaciones diplomáticas.
Impacto regional y lectura política
La decisión dominicana envía un mensaje claro: el éxito del foro depende de la representatividad hemisférica dentro de la OEA. No obstante, la exclusión de tres países polariza el debate. Para algunos analistas, fortalece el rol de República Dominicana como mediador pragmático; para otros, erosiona la promesa de diálogo inclusivo.
Con este movimiento, la Cumbre de las Américas se prepara para abrir sus puertas con más preguntas que respuestas. ¿Logrará el foro convertirse en un espacio de consenso regional o será recordado como otro capítulo de divisiones políticas en el continente?Lo cierto es que la decisión de Santo Domingo reafirma que, en diplomacia, cada gesto cuenta, y que excluir también es una forma de tomar posición.


TE PODRÍA INTERESAR