La Embajada de China en México emitió una declaración contundente en la que aseguró que a Estados Unidos no le interesa el desarrollo de México, sino imponer su agenda geopolítica en sectores estratégicos como el de los semiconductores. El comunicado se presentó como respuesta a las afirmaciones de Mark Johnson, encargado de negocios de la Embajada estadounidense en México, quien durante el Foro de Semiconductores México-Estados Unidos afirmó que Washington “no tolerará la dependencia de tecnologías críticas de China” y que México debía jugar un papel clave en esa estrategia.
La respuesta de China a Washington
En un texto titulado “Declaración solemne”, la representación diplomática china expresó su “enérgica insatisfacción y firme oposición” a lo que calificó como una retórica descarada que busca imponer la competencia geopolítica sobre terceros países.
Según la embajada, las palabras de Johnson son una muestra de matonismo económico, ya que lo que Estados Unidos llama “no tolerar la dependencia” en realidad significa levantar barreras comerciales, lanzar amenazas y ejercer presión política para mantener su dominio.
La declaración subrayó que la postura estadounidense no está motivada por un genuino interés en fortalecer la industria mexicana, sino por la intención de utilizar a México como instrumento en la reconfiguración de las cadenas de suministro tecnológicas globales.
La visión china sobre la competencia tecnológica
Para Pekín, la estrategia de Washington refleja un temor a la competencia justa y una negativa a fomentar una cooperación de beneficio mutuo. La embajada afirmó que cada vez que Estados Unidos detecta avances de otros países en sectores estratégicos como los semiconductores, recurre a tácticas de intimidación con el fin de preservar su posición monopólica en la economía global.
Este tipo de prácticas, advirtió, erosionan la credibilidad estadounidense y generan un impacto negativo no solo en el orden económico internacional, sino también en los intereses del Sur Global, entre los que se encuentra México.
México entre dos potencias en disputa
La disputa diplomática pone a México en una posición delicada, ya que el país es visto como un terreno estratégico en la cadena de suministro de semiconductores, vitales para la industria tecnológica mundial.
Mientras que Estados Unidos busca reducir su dependencia de China y fortalecer la manufactura regional, China propone un modelo de globalización más inclusivo, en el que México pueda integrarse sin tener que adoptar posturas de exclusión frente a terceros países.
La embajada china reiteró su compromiso con la construcción de un mundo multipolar, con un orden económico más igualitario e inclusivo, alejado de la lógica de la confrontación.
Un llamado contra la mentalidad de suma cero
En el comunicado, la representación diplomática utilizó una metáfora contundente para criticar la postura de Washington: “Los intentos de obstrucción por parte de Estados Unidos no son más que un esfuerzo inútil, como el de un insecto que trata de detener una carreta”.
Con esta expresión, la delegación enfatizó que los planes de Estados Unidos para contener a China a través de terceros países son inviables a largo plazo. Asimismo, instó a los funcionarios estadounidenses a abandonar la mentalidad de juego de suma cero, respetar el orden del comercio mundial y permitir una cooperación normal entre países sin actitudes autoritarias ni imposiciones unilaterales.
Un capítulo más en la competencia global
Las declaraciones de la Embajada de China en México forman parte de la creciente rivalidad entre las dos principales potencias económicas del mundo, que en los últimos años han escalado su competencia desde el terreno comercial hasta el tecnológico y militar.
En este contexto, México se convierte en un actor clave, pues su cercanía geográfica con Estados Unidos y su papel como socio en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) lo colocan en el centro de la disputa por el futuro de la industria de los semiconductores.
La reacción china revela la importancia que Pekín otorga a mantener abiertos los canales de cooperación con el país latinoamericano, mientras cuestiona los intentos de Washington de condicionar esa relación bajo parámetros geopolíticos.
La acusación de que a Estados Unidos “no le interesa el desarrollo de México” sino imponer su agenda en sectores estratégicos como los semiconductores refleja el choque de visiones entre Washington y Pekín. Mientras uno busca afianzar su liderazgo mediante el control de las cadenas de suministro, el otro defiende una narrativa de multipolaridad y cooperación inclusiva.
El desafío para México será equilibrar su relación con ambas potencias, evitando convertirse en un simple instrumento de la competencia global y asegurando que las alianzas internacionales realmente fortalezcan su propio desarrollo tecnológico y económico.


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