Netanyahu rechaza el plan de Trump y condiciona retirada de Gaza

Netanyahu mantiene la presión sobre Hamas y rechaza retirar tropas de Gaza hasta comprobar un desarme real, mientras continúan las negociaciones con Trump.

El primer ministro de Israel, Netanyahu, volvió a marcar una línea clara sobre el futuro de las operaciones militares en la Franja de Gaza: el Ejército israelí no se retirará mientras Hamas no haya sido completamente desarmado. La declaración ocurrió en Jerusalén durante una reunión de gabinete, después de que el Gobierno israelí rechazara el documento de 15 puntos anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como una propuesta para avanzar hacia un alto el fuego, el desarme de los grupos armados y una eventual retirada militar israelí.

La posición expuesta por Netanyahu coloca el desarme verificable de Hamas en el centro de cualquier posible avance. El primer ministro afirmó que Israel rechaza el documento porque las Fuerzas de Defensa de Israel no realizarán una retirada hasta comprobar que Hamas esté realmente desarmado. Al mismo tiempo, sostuvo que las operaciones continuarán mientras existan amenazas contra los soldados israelíes y los ciudadanos del país, dejando establecido que una eventual pausa militar estaría vinculada directamente con las condiciones de seguridad planteadas por su Gobierno.

Durante la reunión, Netanyahu también se refirió a la relación con Trump y destacó que considera al presidente estadounidense un gran amigo de Israel. Sin embargo, dejó claro que esa relación no significa que su Gobierno vaya a aceptar todas las condiciones propuestas desde Washington. El primer ministro defendió la capacidad de Israel para mantener su posición incluso frente a sus principales aliados y aseguró que su Gobierno está actuando conforme a lo que considera necesario para garantizar la seguridad del país.

El plan de Trump para Gaza enfrenta el rechazo del Gobierno israelí

La propuesta presentada por Trump contempla un proceso gradual en el que Hamas y otros grupos armados palestinos entregarían sus arsenales a una nueva estructura de gobierno palestina. De acuerdo con la información proporcionada, el plan plantea que Israel comience una retirada de sus tropas de Gaza conforme avance el proceso de desarme, mientras una nueva administración asumiría progresivamente el control del territorio.

Trump presentó el acuerdo como un paso histórico y señaló que su implementación sería gradual. El objetivo planteado por el mandatario estadounidense es evitar que Gaza vuelva a utilizarse como plataforma para ataques contra Israel y establecer una administración palestina diferente a Hamas. Para supervisar la transición se contempla una Junta de Paz integrada por 27 Estados soberanos, encargada de acompañar el proceso y contribuir a garantizar el desarme de los grupos armados.

Sin embargo, la propuesta encontró resistencia dentro del Gobierno israelí. Según la información difundida por la cadena pública israelí Kan, durante una sesión del Gabinete de Seguridad, ministros del Gobierno de Netanyahu manifestaron su oposición a un alto el fuego inmediato y consideraron que todavía existía margen para continuar con las operaciones militares. La discusión dejó al descubierto la diferencia entre el calendario planteado para una retirada y las condiciones que Israel considera indispensables antes de abandonar sus posiciones en Gaza.

Netanyahu exige un desarme real y verificable de Hamas

La palabra que resume la postura presentada por Netanyahu es desarme. El primer ministro insistió en que Hamas debe entregar todas sus armas y diferenció un proceso efectivo de uno que solamente produzca una apariencia de desmilitarización. Para el Gobierno israelí, la retirada de las fuerzas militares depende de que exista una comprobación concreta de que los grupos armados ya no representan una amenaza para sus tropas ni para sus ciudadanos.

En este contexto, el general de brigada Ofir Mizrají-Rozen, jefe de inteligencia militar del Ejército israelí, también expuso sus reservas sobre el alcance del acuerdo. Durante una reunión celebrada el viernes por la noche, señaló que Hamas había aceptado el plan de 15 puntos, pero sostuvo que la organización no había abandonado su objetivo estratégico de destruir al Estado de Israel. Su declaración añadió otro elemento a la discusión sobre si la aceptación del documento representa realmente un cambio en la posición de Hamas.

Después de la controversia generada por las condiciones de la retirada, la Junta de Paz modificó su postura y estableció que el repliegue israelí tendría lugar únicamente después de verificar el desarme completo de Hamas. Este ajuste acercó el planteamiento de la iniciativa a la exigencia formulada por el Gobierno israelí, aunque todavía quedan pendientes las negociaciones necesarias para determinar cómo se llevaría a cabo esa verificación y cuáles serían los siguientes pasos.

Israel y Estados Unidos mantienen conversaciones sobre el acuerdo

Mientras las posiciones continúan enfrentadas en algunos puntos, funcionarios israelíes y estadounidenses mantienen conversaciones para intentar modificar el plan y adaptarlo a las exigencias de seguridad de Israel. Netanyahu reconoció que existen propuestas planteadas desde Washington que pueden resultar aceptables para su Gobierno, mientras que otras necesitan ser discutidas antes de alcanzar un acuerdo.

La relación entre ambos gobiernos aparece así como uno de los elementos centrales del proceso. Netanyahu elogió la alianza histórica con Estados Unidos y destacó especialmente la cooperación frente a los intentos de Irán de adquirir armas nucleares. En ese mismo contexto, reiteró que, mientras continúe como primer ministro, Israel no permitirá que Irán obtenga armas nucleares, una posición que presentó como independiente de la existencia o no de un acuerdo sobre Gaza.

La situación mantiene abiertas varias incógnitas sobre la aplicación del plan. El documento de 15 puntos plantea una ruta hacia el desarme, una nueva estructura de administración palestina y una retirada progresiva de las fuerzas israelíes, pero el Gobierno de Netanyahu insiste en que la seguridad debe estar garantizada antes de cualquier repliegue. La Junta de Paz, por su parte, tendrá que afrontar el desafío de supervisar un proceso que involucra a Israel, Hamas, Estados Unidos y otros actores internacionales.

El futuro del plan de Gaza queda sujeto a las negociaciones

El escenario descrito muestra que el principal punto de discusión sigue siendo la relación entre el desarme de Hamas y la retirada israelí. Para el Gobierno de Israel, ambas cuestiones están directamente vinculadas y la segunda no puede producirse antes de que la primera haya sido comprobada. El plan respaldado por Trump busca establecer precisamente ese proceso de manera gradual, pero su aplicación dependerá de que las partes puedan resolver las diferencias existentes.

La posición de Netanyahu quedó expresada de manera directa durante la reunión de gabinete: Israel no contempla una retirada basada únicamente en compromisos políticos, sino en un desarme que pueda ser comprobado. Esa exigencia continuará siendo uno de los principales elementos de las conversaciones con funcionarios estadounidenses y de las discusiones sobre el futuro de Gaza.

Por ahora, el resultado del proceso permanece abierto. Las negociaciones deberán determinar cómo se implementaría el desarme, quién tendría la responsabilidad de verificarlo, cuándo comenzaría una eventual retirada israelí y cómo funcionaría la nueva estructura de gobierno propuesta para Gaza. Mientras esas cuestiones sigan sin una resolución definitiva, Netanyahu mantiene su postura de que la seguridad de Israel y un desarme real de Hamas son condiciones indispensables para cualquier retirada de las fuerzas israelíes.

Unidad de Investigación
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Equipo de periodismo de profundidad dedicado a la cobertura de seguridad, justicia y derechos humanos. Comprometidos con la verificación de datos y la exposición de hechos de alto impacto social
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