Netanyahu ofrece reducir tropas si Líbano desarma a Hezbollah en 2025
La posibilidad de un cambio histórico en Medio Oriente se vislumbra en el horizonte. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu aseguró que si Líbano avanza hacia el desarme de Hezbollah para finales de 2025, Israel responderá con medidas recíprocas, incluida una reducción gradual de su presencia militar en el sur libanés.
La propuesta israelí y la decisión de Líbano
El anuncio ocurre tras la “trascendental decisión” del gabinete libanés de trabajar en un plan de desarme de Hezbollah, organización político-paramilitar que durante décadas ha mantenido un rol central en la política y seguridad del país.
Este movimiento, apoyado de manera discreta por Estados Unidos y organismos internacionales, busca sentar las bases de una nueva etapa de estabilidad regional, aunque los obstáculos son evidentes.
Hezbollah pone condiciones
Desde la cúpula de Hezbollah, sus líderes se han mostrado firmes: no discutirán un eventual desarme mientras Israel mantenga el control de cinco colinas dentro de territorio libanés. Además, exigen el fin de los ataques aéreos casi diarios que han provocado cientos de muertos y heridos, en su mayoría combatientes del grupo.
El secretario general adjunto, Naim Kassem, prometió resistir cualquier intento de desarme por la fuerza, alimentando los temores de que el proceso pueda desencadenar un conflicto civil.
La presión internacional sobre Beirut
La capital libanesa vive bajo fuerte presión diplomática. Washington impulsa el desarme de Hezbollah como condición para consolidar el alto el fuego vigente y desbloquear apoyo internacional.
Según el Banco Mundial, el país necesita al menos 11.100 millones de dólares para reconstruir las regiones devastadas por la guerra de 14 meses contra Israel, que dejó al sur y este de Líbano en ruinas.
El enviado estadounidense Tom Barrack visitó recientemente Israel y Líbano, intentando fortalecer el alto el fuego y persuadir a Beirut de que avance en la ruta del desarme.
Un país dividido entre guerra y reconstrucción
La sociedad libanesa enfrenta una encrucijada. Por un lado, amplios sectores piden avanzar hacia la paz y la reconstrucción económica; por otro, Hezbollah mantiene influencia política y militar en gran parte del territorio.
El dilema es claro: sin desarme no habrá alivio internacional, pero sin garantías de seguridad Israel no cederá terreno militar. En ese equilibrio frágil se juega el futuro del país y la estabilidad de toda la región.
Un escenario que parece imposible
La declaración de Netanyahu no solo marca una jugada política, también abre la puerta a un escenario que parecía imposible: la reducción de tropas israelíes en el sur de Líbano.
El desenlace dependerá de la capacidad del gobierno libanés para cumplir su compromiso, de la presión internacional y de la voluntad de Hezbollah de abandonar las armas. La historia demuestra que las promesas en Medio Oriente rara vez se cumplen sin costos, pero el anuncio encendió una chispa de esperanza en medio de la devastación.


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