lunes, enero 12, 2026

Vivir cuesta más: subir el precio de la comida empuja a más familias a la pobreza

Llegar a fin de mes es cada vez más complicado para millones de familias en México, según lo revelan los números oficiales del Inegi, que presentó este lunes la Línea de Pobreza correspondiente a diciembre de 2025. Los números muestran que el dinero rinde menos, sobre todo cuando se trata de cubrir lo más básico, tanto en comunidades rurales como en ciudades.

Las Líneas de Pobreza sirven para entender esta realidad,pues marcan cuánto dinero necesita una persona al mes para comprar alimentos y cubrir otros gastos básicos como transporte, educación o cuidados personales. Si el ingreso está por debajo de esa línea, se considera que la persona vive en pobreza.

El dinero que no alcanza

Para una persona que vive en el campo, la pobreza extrema, es decir, no tener lo suficiente ni siquiera para comer bien, se fijó en 1,854 pesos al mes. En las ciudades, esa misma condición se alcanza con 2,467 pesos mensuales.

Cuando se suman otros gastos necesarios además de la comida, como transporte, ropa o servicios básicos, la cifra sube de forma importante. En zonas rurales, una persona necesita 3,451 pesos al mes para no caer en pobreza. En áreas urbanas, el monto se eleva hasta 4,818 pesos mensuales.

¿Por qué suben estas cifras?

El principal motivo es el aumento de precios. Aunque la inflación general cerró 2025 en 3.7%, algunos productos básicos subieron más que ese promedio. Esto afecta directamente a las familias con menos ingresos, porque destinan la mayor parte de su dinero a comida y transporte.

Un ejemplo es el de los alimentos preparados o consumidos fuera del hogar. Para muchas personas, comprar comida en la calle o en fondas no es un lujo, sino una necesidad cuando no hay tiempo, gas o condiciones para cocinar. Este gasto fue el que más encareció la canasta básica, tanto en el campo como en la ciudad.

La carne de res es otro caso ilustrativo. Productos como el bistec o la carne molida registraron aumentos importantes. En zonas rurales, la carne molida fue uno de los alimentos que más empujó el alza del gasto mensual. En las ciudades, además de la carne, la leche pasteurizada tuvo un peso fuerte en el incremento.

Para entenderlo mejor: si una familia compra leche todos los días para niños o adultos mayores, aunque el aumento parezca pequeño en el precio por litro, al final del mes se traduce en varios pesos más. Lo mismo ocurre con el huevo, el pollo o las tortillas, que se consumen casi a diario.

Otros gastos que también cuentan

No todo es comida. En el campo, los gastos que más presionaron el presupuesto fueron los cuidados personales, como productos de higiene, y el transporte público. En las ciudades, además de la comida, destacaron los gastos en educación, cultura y recreación, como cuotas escolares, útiles o actividades para niñas y niños.

Esto explica por qué muchas familias deben tomar decisiones difíciles: pagar el transporte o comprar medicinas, mandar a los hijos a la escuela o reducir la calidad de los alimentos. La pobreza no siempre se ve como falta total de dinero, sino como una suma de renuncias cotidianas.

Desde mediados de 2025, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es el encargado de actualizar estas cifras, una tarea que antes realizaba otro organismo. Aunque la metodología sigue siendo la misma, el cambio es relevante porque estas líneas se usan para medir oficialmente la pobreza en el país.

Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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