La relación entre México y Estados Unidos ha entrado en una nueva fase de incertidumbre tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Apenas en su segunda semana de mandato, el presidente estadounidense amenazó con imponer aranceles a las importaciones mexicanas y presionó a su vecino del sur para aumentar el despliegue militar en la frontera.
El acuerdo alcanzado con el gobierno de Claudia Sheinbaum detuvo momentáneamente la crisis, pero dejó en evidencia que la relación bilateral ha cambiado de manera radical.
1. Aranceles: una espada de Damocles sobre México
Desde su primer mandato, Trump dejó claro que la política comercial con México estaría sujeta a su voluntad. En esta nueva etapa, la historia se repite:
- Amenazó con aranceles del 25% a productos mexicanos.
- México logró una tregua de 30 días, pero la medida sigue sobre la mesa.
- El TMEC no es garantía, pues Trump ha demostrado que puede modificar o ignorar acuerdos previos.
El gobierno mexicano cedió a las presiones y acordó reforzar la seguridad en la frontera con 10,000 efectivos militares, pero sin recibir nada tangible a cambio.
2. Seguridad fronteriza y el fentanilo: la otra exigencia de Trump
Trump ha vinculado la crisis migratoria y el tráfico de fentanilo con México, usando esto como justificación para aumentar el control en la frontera.
- Se acordó un endurecimiento en la vigilancia del cruce de personas y mercancías.
- México deberá reducir el flujo de migrantes y combatir el tráfico de drogas.
- Sin embargo, Estados Unidos no se comprometió a frenar el tráfico de armas hacia México.
El fentanilo se ha convertido en un problema de seguridad nacional para Estados Unidos, pero el problema de fondo sigue sin abordarse: el consumo y la demanda interna en territorio estadounidense.
3. La acusación más grave: México y el crimen organizado
Uno de los puntos más polémicos fue la acusación de la Casa Blanca de que el gobierno mexicano tiene vínculos con los cárteles de la droga.
- Trump ha insinuado que el gobierno de México colabora con el crimen organizado.
- Se ha hablado de designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.
- Canadá, como parte del acuerdo con EE.UU., aceptó reconocer a los cárteles como grupos terroristas.
Esta narrativa podría justificar futuras intervenciones estadounidenses en territorio mexicano, ya sea económicas, diplomáticas o incluso militares.
4. México atrapado entre la geopolítica y la presión estadounidense
El mensaje es claro: Trump ha tomado la medida de México y sabe que puede presionar sin consecuencias.
- Las amenazas comerciales y de seguridad serán una constante en los próximos cuatro años.
- La relación bilateral dependerá de la voluntad de Trump y su equipo, más que de acuerdos preexistentes.
- México necesita redefinir su política exterior y diversificar sus alianzas comerciales para no depender tanto de EE.UU.
El gobierno de Claudia Sheinbaum ha logrado ganar tiempo, pero la sombra de las amenazas estadounidenses sigue latente.
¿Qué sigue para México?
- Trump seguirá presionando a México con medidas arancelarias y de seguridad.
- El tráfico de armas hacia México sigue sin ser atendido por EE.UU.
- La acusación de nexos con el narcotráfico podría convertirse en una herramienta política contra México.
- Canadá ha tomado distancia, lo que debilita la posición de México en la negociación trilateral.
El reto para el gobierno mexicano es anticiparse a las siguientes jugadas de Trump, fortalecer sus relaciones con otros países y evitar que el futuro de la nación dependa exclusivamente de las decisiones de Washington.
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