María Corina Machado presidenta ya no es solo una consigna de la oposición venezolana, sino una posibilidad concreta que comienza a tomar forma tras la captura de Nicolás Maduro y el respaldo explícito de figuras clave del Congreso de Estados Unidos.
Las declaraciones del congresista republicano Mario Díaz-Balart marcaron un punto de inflexión. En entrevista con Telemundo 51, el legislador afirmó que Machado cuenta con un apoyo popular real dentro de Venezuela, más allá de la diáspora y de los círculos internacionales que históricamente han acompañado a la oposición.
En un país acostumbrado a promesas incumplidas y liderazgos truncos, el énfasis en el respaldo interno adquiere un peso político decisivo.
El apoyo de Washington y su impacto en la transición
Para Díaz-Balart, la implicación de Estados Unidos no debe ser simbólica ni limitada en el tiempo. Su postura es clara: la presencia norteamericana debe mantenerse “todo lo necesario” para garantizar un proceso de cambio genuino.
Este respaldo se materializó recientemente con el operativo militar que permitió la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, trasladados posteriormente a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo. El congresista defendió la acción como indispensable para acelerar el fin del régimen chavista y abrir una nueva etapa política.
Desde su visión, no se trata de intervención ideológica, sino de crear condiciones reales para que los venezolanos decidan su futuro sin coerción.
María Corina Machado presidenta y el factor legitimidad
Uno de los puntos centrales del discurso de Díaz-Balart es la legitimidad. A diferencia de otros liderazgos opositores, considera que Machado ha logrado algo excepcional: respeto transversal dentro del país.
Este respaldo, según el legislador, proviene de sectores sociales, económicos y políticos que ven en ella una figura firme, coherente y capaz de encabezar una reconstrucción institucional. Esa percepción interna es clave para que la comunidad internacional respalde un eventual nuevo gobierno sin cuestionamientos.
En contraste, Díaz-Balart se mostró tajante respecto a cualquier negociación que otorgue legitimidad a figuras del chavismo residual, como Delcy Rodríguez, quien asumió el mando tras la captura de Maduro.
Críticas internas en EE.UU. y la respuesta republicana
Las declaraciones del congresista no estuvieron exentas de polémica. Legisladores demócratas cuestionaron la operación militar y advirtieron sobre riesgos de una narrativa colonialista, además de señalar que el Congreso no fue informado previamente.
Díaz-Balart rechazó estas críticas y argumentó que el secreto fue una medida de seguridad nacional. Según explicó, él mismo fue informado solo después de concluido el operativo, por representantes de alto nivel del gobierno estadounidense.
El debate refleja una división interna en Washington, pero también evidencia que el tema venezolano ha regresado al centro de la agenda geopolítica.
Maduro en Nueva York: el símbolo del fin de una era
A mitad de este proceso, María Corina Machado presidenta comienza a contrastar con una imagen poderosa: la de Nicolás Maduro caminando bajo custodia federal por instalaciones de la DEA en Nueva York.
Las imágenes difundidas por la Casa Blanca mostraron al exmandatario venezolano atravesando un corredor identificado como “DEA NYD”, escoltado bajo estrictos protocolos de seguridad. Posteriormente fue trasladado a una instalación federal tras aterrizar en un helipuerto cercano al río Hudson.
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó una acusación sustitutiva que amplía los cargos en su contra, incluyendo conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con armas automáticas.
Un tablero político completamente reconfigurado
Con Maduro fuera del poder y enfrentando a la justicia estadounidense, el tablero venezolano quedó abierto. Díaz-Balart sostiene que este es el momento clave para consolidar una transición ordenada, sin concesiones que perpetúen estructuras del pasado.
La figura de Machado aparece entonces como una opción de consenso para liderar el proceso, siempre que el camino esté blindado por garantías internacionales y respaldo interno.
María Corina Machado presidenta como horizonte político
María Corina Machado presidenta ya no es solo una aspiración opositora, sino un horizonte político que comienza a tomar forma tras la caída del régimen chavista.
El respaldo de sectores internos, sumado al apoyo explícito de figuras influyentes en Estados Unidos, configura un escenario inédito para Venezuela. El desafío ahora será convertir esa expectativa en un proceso institucional sólido, capaz de devolver estabilidad, democracia y credibilidad al país.
El cambio ya no parece lejano. Esta vez, el poder dejó de ser intocable.
