El Bombardeo a Venezuela nuevamente enciende la tensión entre Caracas y Washington tras los ataques militares ejecutados la madrugada del 3 de enero de 2026 por fuerzas de Estados Unidos en territorio venezolano. El Gobierno Bolivariano reporta que, además de la elevada cifra de fallecidos, aún hay personas desaparecidas y cuerpos fragmentados que están en proceso de identificación, mientras la crisis política y social continúa profundizando tras los combates y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.

El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, advirtió que los efectos del ataque han sido devastadores para la población civil, y que la respuesta de las fuerzas de seguridad y científica aún se mantiene activa para reconocer a las víctimas de esta operación militar sin precedentes en la región.
Cómo se desarrolló el bombardeo estadounidense
Según diversos informes, en la madrugada del 3 de enero de 2026 se produjeron al menos siete explosiones y sobrevuelos de aeronaves en varias zonas de Caracas y sus alrededores, en una operación que Estados Unidos denominó “Operación Determinación Absoluta”, con el objetivo de capturar al presidente venezolano.
La acción incluyó ataques a instalaciones militares estratégicas como la Base Aérea de La Carlota y otras ubicaciones clave, según datos recopilados de comunicaciones oficiales y observaciones de habitantes. Aunque Washington afirma que fue una operación militar limitada para detener a Maduro por acusaciones de narcoterrorismo, las autoridades venezolanas denunciaron que el bombardeo alcanzó incluso zonas urbanas, afectando a población civil.
Víctimas sin identificar y labores de reconocimiento
Cabello explicó en conferencia de prensa que la cifra oficial de fallecidos aún no puede ser determinada con precisión porque muchos cuerpos fueron fragmentados por las explosiones y varias personas permanecen desaparecidas. Esto ha dificultado la identificación y ha ampliado la incertidumbre entre familiares y autoridades encargadas de los registros forenses.
El funcionario calificó el ataque como “cobarde” y señaló que muchas de las víctimas eran “gente indefensa” que dormía en sus hogares cuando ocurrieron las detonaciones, subrayando el impacto humanitario de la operación militar.
Situación social y miedo entre la población
Cabello también reconoció que, aunque el país se encuentra “tranquilo y en calma” en términos generales, la sensación es de una “tensa calma”. Muchas personas han manifestado temor de retomar plenamente sus actividades cotidianas tras las explosiones y la violencia vivida durante la intervención estadounidense.
El Gobierno venezolano ha anunciado esfuerzos para devolver la normalidad a las calles, los comercios y la economía, aunque admite que la confianza social tardará en recuperarse debido al trauma colectivo que ha dejado el bombardeo.
Reacciones y condenas internacionales
El ataque ha generado condenas desde varios gobiernos de la región y el mundo, que consideran que la acción militar constituye una violación de la soberanía venezolana y del derecho internacional. En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, países como México, Brasil y Colombia denunciaron la operación como una violación de la Carta de las Naciones Unidas, aunque no se adoptaron resoluciones debido al veto de Estados Unidos entre los miembros permanentes del organismo.
Asimismo, otros gobiernos han emitido comunicados llamando a la desescalada y al respeto de la integridad territorial de Venezuela, mientras organizaciones y actores internacionales expresan su preocupación por las repercusiones geopolíticas del bombardeo.
Acciones antidrogas y discurso oficial
Paralelamente a la descripción de los efectos del bombardeo, Cabello afirmó en su conferencia que las rutas de narcotráfico en Venezuela han sido “desmanteladas por completo”, especialmente las de transporte marítimo por el Lago de Maracaibo, lo que, según él, demuestra un esfuerzo gubernamental para combatir el tráfico de drogas y debilitar argumentos utilizados por Estados Unidos para justificar la agresión.
El ministro mencionó que los grupos narcotraficantes tienden ahora a usar rutas terrestres, considerado por las autoridades venezolanas como un patrón que podría facilitar la labor de las fuerzas de seguridad para combatirlo.
Movilizaciones y apoyo al presidente Maduro
Desde el ataque, se han registrado marchas en varias regiones del país a favor de Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes fueron capturados por fuerzas estadounidenses durante la operación. Estos actos de protesta han reunido a diversos sectores de la sociedad —mujeres, jóvenes, trabajadores y pueblos indígenas— exigiendo su liberación inmediata y llamando a la unidad nacional ante lo que califican como una agresión externa.
Las movilizaciones reflejan un fuerte apoyo al liderazgo local frente a la intervención militar y simbolizan la determinación de amplios sectores de la población venezolana de enfrentarse a lo que consideran una amenaza para su soberanía.
El bombardeo Venezuela del 3 de enero de 2026 y sus consecuencias humanas —incluyendo personas desaparecidas y cuerpos fragmentados— han marcado una nueva etapa de tensión en la región. La ausencia de cifras detalladas y el carácter devastador de los ataques han amplificado la incertidumbre social y política en un país que enfrenta tanto desafíos internos como presiones externas. A medida que avanzan las investigaciones y las labores de identificación, la comunidad internacional sigue debatiendo el impacto legal y humanitario de una intervención que ha generado rechazo y preocupación en múltiples frentes.