Elecciones anticipadas en Japón: Takaichi apuesta por su popularidad

Con una aprobación cercana al 70%, la primera ministra evalúa disolver la cámara baja para reforzar su poder político.

Elecciones anticipadas en Japón: Takaichi apuesta por su popularidad
Elecciones anticipadas en Japón: Takaichi apuesta por su popularidad

Las elecciones anticipadas en Japón comienzan a perfilarse como el próximo gran giro político del país asiático. Sanae Takaichi, la primera mujer en liderar el gobierno japonés, planea aprovechar un momento excepcional: un respaldo ciudadano cercano al 70% y una oposición fragmentada. Con ese escenario, la mandataria estaría lista para disolver la cámara baja y convocar a los votantes en febrero, una jugada calculada para fortalecer su posición y consolidar su agenda.

Takaichi asumió el cargo en octubre, en un contexto de desgaste institucional y sucesión acelerada de primeros ministros. En apenas unos meses, logró algo poco habitual en la política japonesa reciente: entusiasmo popular sostenido y una percepción de liderazgo firme en medio de desafíos económicos y geopolíticos.

Un parlamento frágil y una mayoría insuficiente

Aunque el Partido Liberal Democrático (PLD) gobierna, lo hace con una mayoría estrecha en la cámara baja. Esa debilidad parlamentaria ha dificultado avanzar con reformas estructurales y ha obligado a constantes negociaciones internas. Para Takaichi, este margen reducido es un obstáculo que amenaza con frenar su ambiciosa hoja de ruta.

Disolver la cámara baja el 23 de enero —fecha en que inician las sesiones legislativas— permitiría acortar los tiempos y llamar a elecciones antes de que el desgaste político comience a erosionar su capital simbólico. Según medios japoneses, los comicios podrían celebrarse el 8 de febrero.

Elecciones anticipadas en Japón como estrategia de poder

Convocar elecciones no es solo una cuestión de legitimidad democrática. En este caso, se trata de una apuesta estratégica. Al adelantar los comicios, Takaichi busca ampliar el número de escaños del bloque gobernante y convertir su popularidad en poder legislativo real.

La maniobra también apunta a validar ante el electorado la nueva alianza entre el PLD y el Partido Innovación Japón (JIP), formada tras la ruptura con Komeito, su histórico socio de coalición durante más de dos décadas. Esa separación dejó heridas abiertas y expuso tensiones internas que ahora Takaichi intenta cerrar con un mandato más sólido.

El peso del presupuesto y la economía

El factor económico es central en este cálculo político. El gabinete de Takaichi aprobó un presupuesto récord de 122,3 billones de yenes para el año fiscal que comienza en abril de 2026. La primera ministra ha prometido acelerar su aprobación parlamentaria para enfrentar la inflación y dar estabilidad a la cuarta economía más grande del mundo.

Reducir el tiempo entre la disolución del parlamento y las elecciones permitiría minimizar el impacto del debate presupuestario en campaña, evitando que la oposición convierta las cuentas públicas en un eje de desgaste político.

Una líder en un ciclo de inestabilidad

Japón ha tenido cinco primeros ministros en cinco años, una señal clara de volatilidad política. Takaichi llegó inicialmente al poder liderando un gobierno de minoría, una situación poco favorable para cualquier dirigente. Sin embargo, en noviembre logró que tres legisladores se sumaran a su partido, otorgándole el control de la cámara baja.

Aun así, la coalición sigue siendo minoría en la cámara alta, lo que refuerza la necesidad de consolidar fuerza política desde la base electoral.

Tensiones externas y narrativa nacionalista

Otro elemento que influye en el escenario es la postura firme de Takaichi frente a China y su visión de seguridad nacional. Su retórica dura y sus visitas a un controvertido santuario en Tokio generaron críticas tanto internas como externas, pero también reforzaron su imagen entre sectores conservadores.

Las elecciones anticipadas en Japón permitirían medir cuánto respaldo real tiene esta narrativa en las urnas y si su liderazgo puede trascender el entusiasmo inicial para convertirse en un proyecto político duradero.

Una jugada que puede redefinir el mapa político

Si la apuesta de Takaichi resulta exitosa, Japón podría entrar en una etapa de mayor estabilidad gubernamental tras años de incertidumbre. Pero el riesgo existe: una campaña corta y altamente polarizada también podría reactivar viejas tensiones y limitar el margen de maniobra del gobierno.

En cualquier caso, el país se prepara para semanas decisivas. Las elecciones anticipadas en Japón no solo pondrán a prueba la popularidad de Sanae Takaichi, sino que definirán si su liderazgo marca un punto de inflexión o se suma a la larga lista de gobiernos efímeros. Las elecciones anticipadas en Japón serán, sin duda, el examen más importante de su joven mandato.

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