En Copenhague, ministros de Exteriores de la Unión Europea se reunieron en un ambiente cargado por los últimos ataques contra Kiev. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, habló sin rodeos: es “inimaginable” devolver los activos rusos congelados mientras Moscú no pague reparaciones a Ucrania.
Sus palabras resonaron con fuerza en la sala, especialmente después de que un ataque aéreo ruso dejara al menos 23 muertos en la capital ucraniana. La guerra no da tregua, y la respuesta europea busca ser cada vez más contundente.
Activos congelados: símbolo y arma económica
Desde el inicio de la invasión, la UE y sus aliados han congelado miles de millones en activos rusos, una herramienta que se ha convertido en un arma diplomática y económica.
Para Kallas, liberar esos recursos sin exigir compensaciones sería una traición al pueblo ucraniano. “Vemos que Rusia no quiere la paz”, aseguró, reiterando que la prioridad es utilizar los fondos para la reconstrucción de Ucrania.
Ursula von der Leyen y la presión máxima
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que se prepara el decimonoveno paquete de sanciones. “Estamos ejerciendo la máxima presión sobre Rusia”, afirmó, destacando que el objetivo es limitar el acceso de Moscú a financiamiento y energía.
Las sanciones han golpeado a sectores clave, desde el energético hasta el financiero, reduciendo la capacidad del Kremlin para sostener el esfuerzo bélico.
Voces firmes desde el norte de Europa
El ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, pidió imponer “las sanciones más duras posibles”. Por su parte, su homólogo estonio, Margus Tsahkna, fue aún más lejos:
“No hay razón jurídica para no confiscar los activos rusos, sólo una razón política”.
Ambos coincidieron en que es momento de actuar con rapidez, evitando que Moscú encuentre resquicios para evadir la presión internacional.
Apoyo a Ucrania más allá de las sanciones
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, conversó con Volodimir Zelensky y le transmitió el compromiso europeo de reforzar las garantías de seguridad. Paralelamente, la OTAN pidió “garantías sólidas” para evitar una nueva invasión rusa.
Estados Unidos, por su parte, ha ofrecido apoyo aéreo e inteligencia, aunque descartó enviar tropas de paz.
Una herida abierta que aún no cicatriza
El conflicto en Ucrania no es solo una guerra de trincheras, sino también una batalla diplomática y financiera. Los activos rusos congelados representan el pulso entre un Kremlin que insiste en la guerra y una Europa que busca justicia para las víctimas.
Para Bruselas, el mensaje es claro: no habrá devolución sin reparación. Cada euro bloqueado es una promesa de reconstrucción para Ucrania, un recordatorio de que la paz tendrá un precio que Moscú deberá pagar.


TE PODRÍA INTERESAR