La tensión entre Washington y Madrid alcanza su punto álgido. Donald Trump ha amenazado con imponer «dobles aranceles» a productos españoles si el Gobierno de Pedro Sánchez no se compromete con el nuevo objetivo de gasto militar de la OTAN, abriendo una grave crisis diplomática y económica.
El Gobierno de España se encuentra en el centro de una tormenta internacional de consecuencias imprevisibles. La negativa del presidente Pedro Sánchez a aceptar el nuevo objetivo de gasto en defensa del 5% del PIB, acordado en la cumbre de la OTAN, ha provocado una reacción furibunda del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha amenazado directamente a España con una guerra comercial.
La advertencia, que apunta a sectores clave de la economía española, ha enviado una onda de choque desde los mercados financieros hasta el palacio de la Moncloa, desatando un intenso debate político y una notable incertidumbre económica. La prima de riesgo española ya ha mostrado signos de nerviosismo ante la creciente inestabilidad institucional.
«Pagarán el Doble»: La Amenaza Directa
La amenaza de Trump no ha sido velada. Tras calificar a España como «el único país» que se resistía al acuerdo, fue explícito: «Les vamos a hacer pagar el doble». La represalia tomaría la forma de aranceles, y aunque no se han especificado los detalles, se ha mencionado explícitamente el aceite de oliva español como uno de los posibles objetivos, además de otros sectores vulnerables como el del acero y el automóvil.
La economía española es particularmente sensible a esta amenaza. En 2024, España registró un déficit comercial de 10,000 millones de euros con Estados Unidos, su principal socio comercial fuera de la UE. Productos químicos, bienes de equipo y productos agrícolas son las principales exportaciones, todas ellas susceptibles de ser gravadas.
La Defensa de Sánchez y la Polarización Interna
El presidente Sánchez ha defendido su postura como un acto de «soberanía», insistiendo en que el compromiso de España de alcanzar un 2.1% del PIB en defensa es suficiente para cumplir con las capacidades que exige la Alianza. Ha enmarcado la decisión como una elección entre el gasto militar y el gasto social, un argumento dirigido a su base electoral.
«España acatará, garantizado». – Donald Trump, Presidente de EE.UU..
Sin embargo, la crisis ha sido instrumentalizada de inmediato en el polarizado escenario político español. La amenaza de Trump ha colocado al gobierno de coalición en una posición extremadamente difícil. Ceder ante la presión de Washington sería visto como una humillación y una traición por parte de sus socios y votantes de izquierda. Resistir, por otro lado, podría acarrear un grave daño económico, del cual la oposición de derechas no dudaría en culpar al Ejecutivo.
Este escenario permite a la oposición en Madrid, liderada por el PP y con figuras como Isabel Díaz Ayuso promoviendo la fortaleza económica de la región , presentar a Sánchez como un líder débil o, alternativamente, como un dirigente imprudente que pone en riesgo la economía nacional por motivos ideológicos.
¿Una Crisis que Beneficia a Madrid?
Paradójicamente, la amenaza de aranceles podría tener un efecto desigual en el territorio español. Si bien un conflicto comercial perjudicaría al conjunto del país, los aranceles suelen ser sectoriales. Un gravamen sobre productos agrícolas como el aceite de oliva impactaría con más fuerza en regiones como Andalucía, mientras que aranceles sobre bienes industriales afectarían más a Cataluña o el País Vasco.
La economía de la Comunidad de Madrid, fuertemente orientada a los servicios, las finanzas y la tecnología, se presenta como un «epicentro de innovación» y es, en teoría, menos vulnerable a este tipo de aranceles. En un escenario de incertidumbre, el capital y la inversión podrían buscar refugio en la relativa estabilidad y diversificación de la economía madrileña, reforzando su posición como motor económico de España, incluso mientras otras regiones sufren las consecuencias directas de la crisis.


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