Steve Witkoff, enviado especial del presidente Donald Trump para Medio Oriente, se reunió este sábado en Tel Aviv con familiares de rehenes israelíes cautivos en Gaza, generando fuertes llamados al alto el fuego y el regreso inmediato de los secuestrados.
“Plaza de los Rehenes” en Tel Aviv
Con gesto serio y rodeado de guardaespaldas, Steve Witkoff llegó a pie a la simbólica “Plaza de los Rehenes” en Tel Aviv, donde lo esperaban decenas de personas con fotos de sus seres queridos, pancartas de súplica y un mensaje claro: “¡Tráiganlos a casa ahora!”
Las familias no se han movido de este espacio desde que el 7 de octubre de 2023 ocurrió el ataque de Hamás, que dejó cientos de muertos y al menos 49 personas aún secuestradas, algunas vivas, otras presumiblemente fallecidas. Esta plaza se ha convertido en un altar de resistencia y desesperación, donde se manifiestan desde hace meses para exigir respuestas concretas y acción política.
“666 días de trauma”: el mensaje de los familiares
El enviado de Trump conversó en privado con algunas familias dentro de un edificio cercano. Mientras tanto, en la plaza, los testimonios se escuchaban una vez más con el mismo clamor urgente:
“¿Cuánto tiempo más podremos seguir siendo atormentados? Pronto llegaremos a dos años de sufrimiento indescriptible, 666 días de trauma”, gritó con la voz quebrada Michel Ilouz, padre del rehén Guy Ilouz, según cita la agencia AFP.
Con alambres de púas simbólicos colocados en el suelo y rostros vestidos de negro, los manifestantes buscaron transmitir la gravedad de una situación que ha caído en la rutina noticiosa, pero que persiste como una herida abierta en el corazón de Israel.
¿Quién es Steve Witkoff?
Witkoff, un empresario inmobiliario convertido en asesor político, ha sido designado como enlace de Trump para asuntos en Oriente Medio. Su presencia reaviva el interés internacional en un conflicto que parece no tener salida próxima y donde las iniciativas diplomáticas siguen estancadas.
La presión crece dentro y fuera de Israel
Con el conflicto aún activo en Gaza, miles de civiles siguen atrapados entre los intereses políticos y las consecuencias humanitarias. Las familias israelíes piden un cambio urgente: alto al fuego, negociación, acción internacional. Y lo piden a gritos, frente a cámaras y emisarios extranjeros, con la esperanza de que alguien escuche lo que su propio gobierno ha pospuesto.


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