Una vida que desafió el tiempo
Tomiko Itooka, la mujer más longeva del mundo con 116 años, falleció por causas naturales en Ashiya, Japón, el pasado 29 de diciembre. Nacida el 23 de mayo de 1908 en Osaka, su vida fue testigo de algunos de los eventos más significativos del siglo XX y XXI. Reconocida oficialmente por el Libro Guinness de los Récords en 2024, Itooka dejó un legado único que ha capturado la atención del mundo entero.
The world's oldest person, Japanese woman Tomiko Itooka, died aged 116 on December 29 at a nursing home where she resided since 2019, the city where she lived, Ashiya, announced on Saturday.
— AFP News Agency (@AFP) January 4, 2025
She was born on May 23, 1908.
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Claves de su longevidad: dieta y hábitos simples
Dos elementos definieron su vida: la simplicidad en la alimentación y una conexión constante con la naturaleza. Según familiares y reportes, su dieta diaria incluía dos pilares:
- Bananas: Rica en potasio, fibra y vitaminas, esta fruta era parte fundamental de su alimentación. Se asocia con beneficios como regulación de la presión arterial y mejora de la digestión.
- Calpis: Una bebida fermentada japonesa, conocida por sus propiedades probióticas, que fortaleció su sistema digestivo e inmunológico durante décadas.
Itooka sostenía que estos alimentos simples y naturales fueron clave para su bienestar y longevidad.
Más que longevidad: una pasión por el alpinismo
A los 70 años, lejos de adoptar una vida sedentaria, Tomiko comenzó a practicar alpinismo, un deporte exigente tanto física como mentalmente. Entre sus logros más destacados figura la ascensión al Monte Ontake, de 3,067 metros, utilizando únicamente zapatillas deportivas.
Incluso al cumplir 100 años, Tomiko sorprendió al escalar los desafiantes escalones del Santuario Ashiya sin necesidad de ayuda, demostrando una resistencia física extraordinaria.
La conexión espiritual como motor de vida
Más allá del deporte, Itooka encontraba fortaleza en su espiritualidad. A los 80 años, completó la famosa peregrinación de los 33 Kannon de Osaka, visitando 33 templos budistas en un recorrido de varios días. Este viaje reflejó su devoción y la importancia que daba al equilibrio mental y físico.
Un legado de esperanza
El alcalde de Ashiya, Ryosuke Takashima, describió a Itooka como una fuente de inspiración:
“Nos brindó coraje y esperanza a lo largo de su vida”.
Su historia no solo resalta los beneficios de una vida activa y una dieta equilibrada, sino también el impacto de mantenerse mentalmente positivo y conectado con los valores espirituales y comunitarios.
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