Mercosur y UE sellan acuerdo histórico con impacto global

El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea abre un mercado de casi 780 millones de personas y marca un giro político y económico en la región.

Mercosur y UE sellan acuerdo histórico con impacto global
Mercosur y UE sellan acuerdo histórico con impacto global

Mercosur y UE sellan este mediodía en Asunción uno de los acuerdos de asociación más ambiciosos del siglo XXI. No se trata solo de una firma protocolar, sino de un movimiento estratégico que involucra a casi un cuarto del PIB mundial y a un mercado común de cerca de 780 millones de personas, con impacto directo en comercio, inversiones y geopolítica.

La escena ocurre en el Gran Teatro “José Asunción Flores” del Banco Central de Paraguay, con la presencia de jefes de Estado y cancilleres de ambos bloques. El anfitrión es el presidente paraguayo Santiago Peña, en su rol de presidente pro tempore del Mercosur, acompañado por Javier Milei, Yamandú Orsi y Rodrigo Paz. La ausencia más notoria es la del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, una decisión política que agrega tensión al trasfondo del acuerdo.

Un pacto que tardó más de dos décadas

La firma entre el Mercosur y la Unión Europea culmina un proceso de negociación que se extendió por más de 20 años. En ese lapso, el mundo cambió, las cadenas globales de valor se reconfiguraron y la competencia entre bloques se intensificó. Por eso, el cierre del acuerdo no solo tiene valor económico, sino simbólico: marca el regreso de América del Sur al centro de la agenda comercial global.

El tratado prevé la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles, la reducción de barreras no arancelarias y la armonización de normas en sectores clave como inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios y técnicos.

Mercosur y UE: la agenda de Milei y la apertura comercial

Para el presidente argentino, este acuerdo encaja de lleno con su discurso de apertura económica. Milei llegará a Asunción con una agenda clara: defender la integración al mundo y cuestionar el rol histórico del Mercosur como bloque cerrado.

“El Mercosur ha sido un escollo para el progreso”, había afirmado en la cumbre de 2024. Hoy, paradójicamente, celebra un acuerdo que considera un primer paso hacia un modelo más flexible y competitivo.

Fuentes oficiales anticipan que el desafío inmediato será adaptar reglamentos técnicos, normas de origen y procedimientos de certificación, tareas que recaerán en la Secretaría de Coordinación de Producción. La implementación práctica será tan importante como la firma política.

El faltazo de Lula y la interna regional

La ausencia de Lula no pasó desapercibida. El presidente brasileño fue uno de los principales impulsores del acuerdo en los últimos años, pero eligió reunirse en Río de Janeiro con Ursula von der Leyen y Antonio Costa, máximas autoridades de la Unión Europea.

Desde Argentina interpretan este movimiento como una jugada política para capitalizar el rédito del tratado fuera del escenario compartido con Milei. Desde Brasil aseguran que la reunión ya estaba prevista y que la firma formal, al realizarse entre cancilleres, no requería presencia presidencial.

Este contraste refleja las tensiones ideológicas dentro del Mercosur, en un momento en que Milei busca consolidar un bloque regional de gobiernos afines.

Impacto económico real del acuerdo

Hoy el intercambio comercial entre ambos bloques supera los 111.000 millones de euros. Europa es un mercado clave para productos agrícolas sudamericanos, mientras que el Mercosur importa maquinaria, automóviles, productos químicos y farmacéuticos europeos.

Con el acuerdo, las empresas europeas podrían ahorrar hasta 4.000 millones de euros anuales en aranceles, mientras que la inversión extranjera directa hacia el Mercosur podría duplicarse. Para países como Argentina, Uruguay y Paraguay, el acceso preferencial a un mercado de alto poder adquisitivo es una oportunidad histórica.

A mitad de este proceso, Mercosur y UE se consolidan como socios estratégicos en un contexto global marcado por la rivalidad entre Estados Unidos, China y Europa.

Sectores ganadores y desafíos pendientes

El sector agroindustrial del Mercosur aparece como uno de los grandes beneficiados, junto con minerales, alimentos procesados y manufacturas agropecuarias. Sin embargo, también existen riesgos: industrias como textiles, calzado o metalmecánica enfrentarán mayor competencia europea.

En Europa, los agricultores temen el impacto de productos sudamericanos más competitivos. A esto se suman exigencias ambientales, trazabilidad y derechos laborales que obligarán a adaptaciones productivas e inversiones adicionales en el Mercosur.

Geopolítica y futuro del tratado

Según analistas, el acuerdo tiene una fuerte dimensión geopolítica. Para la Unión Europea, reduce la dependencia de Asia y refuerza su presencia en América del Sur. Para el Mercosur, abre la puerta a diversificar alianzas y disminuir la dependencia de China.

El mayor desafío será la ratificación. En Europa persisten resistencias internas, mientras que en el Mercosur cada país deberá aprobarlo individualmente. Como alternativa, se evalúa un acuerdo interino que active de inmediato la parte comercial.

Al final del día, Mercosur y UE no solo firman un tratado: apuestan por reposicionarse en un mundo fragmentado, donde el comercio vuelve a ser una herramienta central de poder y desarrollo.

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