Desde los pasillos del poder en Washington, el rumbo de Honduras comenzó a trazarse con claridad. La gira relámpago del presidente electo Tito Asfura por Estados Unidos no fue un gesto simbólico: fue una señal política contundente que redefine el lugar del país en el tablero geopolítico regional.
Asfura dejó un mensaje claro en diálogo exclusivo: Honduras será el principal aliado estratégico de Estados Unidos en el Caribe, una declaración que marca un giro profundo respecto a la política exterior del actual gobierno de Xiomara Castro, alineado con China, Rusia e Irán.
Un cambio de ciclo político y geopolítico
Hasta el 26 de enero, Honduras continúa bajo la administración de Castro, cuya gestión fortaleció vínculos con regímenes autoritarios y mostró respaldo explícito a las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua. En contraste, la victoria de Asfura representa para muchos analistas un punto de inflexión democrático.
El respaldo político de Donald Trump fue clave para blindar el proceso electoral, evitando escenarios de manipulación como los vividos recientemente en Venezuela. Este contexto explica por qué la llegada de Asfura al poder se interpreta como una apuesta regional por la institucionalidad y el libre comercio.
El rumbo de Honduras y su nueva alianza con Estados Unidos
Durante su visita a Washington, Asfura sostuvo reuniones estratégicas con figuras clave del gobierno estadounidense, entre ellas Marco Rubio, secretario de Estado, y Pete Hegseth, secretario de Guerra. Ambos representan los pilares de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional impulsada por Trump, una actualización de la histórica Doctrina Monroe.
Este enfoque busca contener la expansión geopolítica de China en América Latina, especialmente en países con alta vulnerabilidad institucional. Honduras, golpeada por el narcotráfico y el crimen transnacional, se convierte así en una pieza clave del nuevo equilibrio regional.
Seguridad, narcotráfico y cooperación militar
Honduras ha sido durante años una plataforma del narcotráfico internacional, con redes que operan en coordinación con carteles y organizaciones criminales transnacionales. Asfura se comprometió ante Washington a desmantelar esta estructura ilícita, apoyándose en inteligencia estratégica del Departamento de Estado y el Pentágono.
Esta cooperación no solo busca restablecer el control territorial, sino también mejorar la percepción internacional del país, un factor clave para atraer inversión extranjera directa.
Economía, inversión y remesas: el eje del nuevo gobierno
En el plano económico, la agenda de Asfura recibió respaldo inmediato. Se reunió con Howard Lutnick, secretario de Comercio; Ajay Banga, presidente del Banco Mundial; y altos ejecutivos de Citibank y la Corporación Financiera Internacional.
“El sesenta por ciento de nuestra producción se exporta a Estados Unidos”, recordó Asfura, subrayando que dos millones de hondureños sostienen el 27% del PIB a través de remesas. Este dato no solo humaniza la relación bilateral, sino que refuerza la necesidad de estabilidad y crecimiento económico.
A mitad de este proceso político y económico, el rumbo de Honduras se consolida como una estrategia pragmática basada en inversión privada, seguridad jurídica y cooperación internacional.
Un bloque regional pro democracia
Asfura se sumará a un bloque latinoamericano que incluye a Javier Milei, Nayib Bukele y Santiago Peña, líderes que comparten una visión de apertura económica y rechazo a los autoritarismos. Este alineamiento fortalece la posición de Honduras en foros internacionales y redefine su rol en Centroamérica.
Encuentro con María Corina Machado y mensaje regional
Antes de partir rumbo a Israel para reunirse con Benjamín Netanyahu, Asfura sostuvo un encuentro con María Corina Machado, líder de la oposición venezolana. El diálogo giró en torno a la defensa de la democracia y la necesidad de no repetir “ideologías fracasadas”.
Sus palabras resonaron más allá de Honduras, reforzando su perfil como un actor regional comprometido con la libertad política.
Un futuro alineado con Washington
No se descarta un futuro encuentro entre Asfura y Trump, lo que consolidaría aún más esta alianza estratégica. Para Honduras, este acercamiento representa oportunidades económicas, respaldo en seguridad y una redefinición de su política exterior.
Al cerrar su gira, quedó claro que el rumbo de Honduras ya no mira hacia regímenes autoritarios, sino hacia un modelo de cooperación democrática con Estados Unidos y el mundo occidental. Un cambio que no solo redefine al país, sino que reconfigura el equilibrio político del Caribe y Centroamérica.
