Los presidentes de Gobierno de España, Pedro Sánchez, y de Eslovenia, Robert Golob, instaron conjuntamente a la Unión Europea a imponer un embargo de armas a Israel, suspender el acuerdo comercial UE-Israel y aplicar más sanciones individuales, en el marco del primer aniversario del reconocimiento del Estado de Palestina por ambos países.
Madrid ha sido escenario este jueves, 29 de mayo de 2025, de un importante pronunciamiento en la política exterior europea respecto al conflicto israelí-palestino. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y su homólogo esloveno, el primer ministro Robert Golob, han mantenido un encuentro bilateral que ha culminado con un llamamiento conjunto y contundente a la Unión Europea para que endurezca su postura frente a Israel.
La reunión se produce en una fecha simbólica: el primer aniversario desde que España y Eslovenia, junto con Irlanda y Noruega, reconocieran oficialmente al Estado de Palestina, un movimiento diplomático que buscaba impulsar la solución de los dos Estados.
Demandas concretas a la Unión Europea
En una rueda de prensa conjunta posterior a su reunión, ambos mandatarios detallaron sus peticiones a Bruselas. Solicitaron formalmente que la UE imponga un embargo de armas a Israel, una medida que busca restringir el suministro de material bélico al país en el contexto de su ofensiva en Gaza. Además, pidieron la suspensión del acuerdo de asociación comercial que la UE mantiene con Israel, lo que supondría una presión económica considerable. Finalmente, abogaron por la aplicación de sanciones adicionales a individuos israelíes considerados responsables de la escalada del conflicto o de violaciones de derechos humanos.
Pedro Sánchez fue enfático al afirmar que «no puede haber dobles raseros sobre Gaza o Ucrania», y añadió: «Creo que España y Eslovenia estamos siendo coherentes cuando defendemos ambos [casos]». Los líderes acordaron «alzar la voz sobre las flagrantes y diarias violaciones de los derechos humanos y las más de 50,000 vidas perdidas debido a los ataques de Israel contra la población palestina».
Por su parte, Robert Golob calificó la situación en Gaza de «catástrofe» y expresó su esperanza de que la comunidad internacional actúe con mayor decisión, anticipando que «en junio habrá muchas reuniones sobre este tema, y esperamos ver algo de luz, algo de alivio para la población gazatí».
Ambos líderes reiteraron también la necesidad de una solución viable de dos Estados, un alto el fuego inmediato en Gaza, la liberación de todos los rehenes y la entrada masiva y sin restricciones de ayuda humanitaria al enclave palestino.
Contexto de una diplomacia activa
Este llamamiento no es un hecho aislado. Se inscribe en una línea de acción diplomática cada vez más asertiva por parte de un grupo de países europeos. El pasado domingo, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, ya había anunciado que varios países impulsarían en la reunión de Naciones Unidas del 16 de junio un «gran movimiento para el reconocimiento de un estado palestino». Previamente, España, junto con Irlanda, Eslovenia y Luxemburgo, había remitido una carta a la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, solicitando la revisión del acuerdo de asociación UE-Israel, basándose en la cláusula de respeto a los derechos humanos contenida en dicho acuerdo.
Esta postura coordinada sugiere la consolidación de un bloque de naciones dentro y fuera de la UE que abogan por una política más firme hacia Israel. El reconocimiento de Palestina hace un año parece haber sido un catalizador para acciones diplomáticas más contundentes, en un intento por traducir el reconocimiento simbólico en presión tangible sobre Israel y la comunidad internacional para avanzar hacia una solución pacífica y justa.
«No puede haber dobles raseros sobre Gaza o Ucrania. Y creo que España y Eslovenia estamos siendo coherentes cuando defendemos ambos.» – Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España.
Implicaciones políticas y reacciones
La iniciativa de España y Eslovenia podría generar un debate intenso en el seno de la Unión Europea, donde tradicionalmente ha sido difícil alcanzar una postura unificada respecto al conflicto israelí-palestino debido a las divergencias entre los estados miembros. Países como Alemania, por ejemplo, han mantenido históricamente una posición más cautelosa en la crítica directa a Israel.
La comparación explícita que realiza Sánchez entre la situación en Gaza y la guerra en Ucrania, apelando a la necesidad de aplicar un estándar universal de derecho internacional y derechos humanos, busca interpelar directamente a aquellos socios europeos que han sido firmes en su condena a la agresión rusa pero más reticentes a la hora de exigir responsabilidades a Israel.
La política exterior española en este asunto parece también responder a dinámicas internas. La firmeza del gobierno de coalición progresista en la cuestión palestina resuena con una parte significativa de su base electoral y de sus socios parlamentarios, permitiendo a Pedro Sánchez proyectar una imagen de liderazgo internacional en un tema de alta sensibilidad global.
En el ámbito internacional, la reacción de Israel a estas presiones ha sido de rechazo. Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, llegó a declarar que un embargo de armas a su país equivaldría a permitir «un segundo Holocausto».
La declaración conjunta emitida también el 29 de mayo por España, Irlanda, Eslovenia y Noruega, reafirmando su compromiso con la solución de dos Estados , refuerza la idea de que estos países no consideran el reconocimiento de Palestina como un fin en sí mismo, sino como el comienzo de una fase de mayor activismo diplomático. La frustración por la percibida inacción de parte de la comunidad internacional parece ser un motor clave detrás de estas iniciativas.
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