La batalla por el futuro del planeta se libra en múltiples frentes, y hoy, uno de los más importantes ha sufrido un duro revés. Con una amplia mayoría, los legisladores brasileños dieron luz verde a una propuesta que, en la práctica, elimina la necesidad de un licenciamiento ambiental riguroso para una vasta gama de proyectos de infraestructura y agroindustria.
El proyecto, impulsado por la poderosa bancada ruralista, argumenta que la legislación actual es un «freno para el desarrollo» y la inversión. Sin embargo, para la comunidad científica y los defensores del medio ambiente, la medida es una «licencia para destruir». La nueva normativa permitiría que proyectos como carreteras, puertos y grandes extensiones de monocultivos avancen con una simple autodeclaración de cumplimiento ambiental, sin el escrutinio técnico e independiente que se requiere actualmente.
¿Por qué le importa a México y al mundo?
La Amazonía es a menudo llamada «el pulmón del mundo», pero su función va mucho más allá. Es un regulador climático a escala planetaria, y su salud o enfermedad afecta directamente a América Latina y al resto del globo.
- Impacto Climático Directo: La selva amazónica almacena cantidades masivas de carbono. Su destrucción libera este CO2 a la atmósfera, acelerando el calentamiento global. Esto se traduce en fenómenos climáticos más extremos en nuestra propia región: sequías más severas, huracanes más intensos y patrones de lluvia alterados.
- Amenaza a la Biodiversidad: La cuenca del Amazonas alberga al menos el 10% de la biodiversidad conocida del mundo. Facilitar su destrucción es condenar a la extinción a miles de especies, muchas de las cuales aún no han sido descubiertas y podrían tener un valor incalculable para la medicina o la ciencia.
- Riesgos para Cadenas de Suministro: Empresas globales que dependen de materias primas de Brasil o que se han comprometido con la «deforestación cero» enfrentarán una enorme presión. Productos como la carne, la soja y el café provenientes de Brasil podrían ser objeto de boicots internacionales, afectando los precios y la disponibilidad en mercados como el mexicano.
«Lo que el Congreso ha aprobado no es una simplificación de procesos, es un desmantelamiento de la protección ambiental. Están entregando el patrimonio natural de Brasil y del mundo a intereses de corto plazo. Las consecuencias serán catastróficas e irreversibles», declaró un portavoz de Greenpeace Brasil.
Un reflejo de un dilema regional
La decisión en Brasil refleja un conflicto presente en toda América Latina: el choque entre el desarrollo económico extractivista y la conservación ambiental. Mientras países como México avanzan con proyectos como el Tren Maya bajo un intenso escrutinio ambiental, la medida brasileña representa un peligroso retroceso que podría inspirar a otros gobiernos de la región a debilitar sus propias salvaguardas.
El proyecto de ley ahora pasará al Senado brasileño, donde los ambientalistas esperan que una mayor presión internacional y de la sociedad civil pueda frenar lo que muchos consideran una sentencia de muerte para el bioma más importante del planeta. Lo que está en juego no es solo el futuro de Brasil, sino la estabilidad climática global.


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