China ha condenado enérgicamente los ataques de Israel contra Irán, calificándolos de «violación del derecho internacional». En una sesión de emergencia de la ONU, el representante chino exigió un «cese al fuego inmediato» y se posicionó como un mediador clave, en un claro contrapeso a la influencia de Estados Unidos en la región.
En un movimiento diplomático de gran calado, China ha intervenido con fuerza en la crisis de Oriente Medio, adoptando una postura inequívoca de condena hacia la ofensiva militar de Israel contra Irán. La reacción de Pekín no solo busca influir en el conflicto actual, sino que también revela su estrategia a largo plazo para consolidarse como una potencia global capaz de desafiar el orden liderado por Estados Unidos.
Durante una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el representante permanente de China, Fu Cong, emitió una declaración contundente. «Israel debe cesar el fuego lo antes posible para evitar que la situación se agrave», afirmó, añadiendo que las acciones israelíes «violan el derecho internacional y las normas de las relaciones internacionales, ponen en peligro la soberanía y la seguridad de Irán y socavan la paz y la estabilidad regionales».
«Condena Inequívoca» y Llamado a la Calma
El lenguaje utilizado por la diplomacia china ha sido deliberadamente severo. Fu Cong declaró que China «condena inequívocamente» los ataques, mientras que el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, expresó que el país está «profundamente preocupado» por la escalada militar.
Pekín no se limitó a la condena. Su representante en la ONU hizo un llamado a la comunidad internacional para «hacer todos los esfuerzos posibles para promover conversaciones que alivien las tensioniones», subrayando que «el uso de la fuerza no es la forma correcta de resolver disputas internacionales».
Esta postura contrasta marcadamente con la de Estados Unidos, tradicionalmente el principal aliado de Israel. En una crítica velada a Washington, Fu Cong instó a los «países importantes con especial influencia sobre las partes en conflicto» a que hagan esfuerzos por «enfriar la situación, en lugar de hacer lo contrario».
«La situación en la región no puede deslizarse hacia un abismo desconocido. Las partes en conflicto, Israel en particular, deben cesar el fuego lo antes posible.» – Fu Cong, Representante de China ante la ONU.
El Ajedrez Geopolítico de China
La intervención de China no es un acto aislado. Se enmarca en una estrategia más amplia para posicionarse como el líder de facto del «Sur Global» y como una alternativa al poder estadounidense. Al alinearse con la postura de 21 países árabes e islámicos que también pidieron un cese al fuego, China se presenta como un defensor de la soberanía y un mediador de paz.
Pekín busca capitalizar la percepción de que Washington es parte del problema, no de la solución. Al abogar por el diálogo y el retorno a las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, China se proyecta como una potencia responsable y estabilizadora. Este posicionamiento se ve reforzado por estudios que indican que la popularidad de China como socio global está superando a la de Estados Unidos en varias regiones.
El conflicto en Oriente Medio se convierte así en un escenario más de la creciente rivalidad entre las dos superpotencias. Las acciones y declaraciones de cada una no solo buscan resolver la crisis inmediata, sino también ganar influencia y redefinir las alianzas en un mundo que transita visiblemente hacia un orden multipolar. La postura de China es una clara señal de que ya no se contenta con ser un observador en los grandes conflictos globales, sino que está dispuesta a ser un actor protagónico.


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