El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, anunció este miércoles el inicio de una nueva fase en la guerra contra los grupos delictivos, luego de cambios recientes en la cúpula militar y acuerdos estratégicos con Estados Unidos. Esta fase contempla una estrategia más agresiva y focalizada, que busca neutralizar a cabecillas criminales y destruir infraestructura utilizada en actividades ilícitas como la minería ilegal y el contrabando de combustibles.
Cambios en la cúpula militar y apoyo internacional
En las últimas horas, se produjo la destitución de los principales comandantes de las fuerzas armadas, medida que coincide con la llegada a Quito del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. Según el ministerio de Defensa, estos cambios permiten implementar un nuevo ciclo de planificación y operatividad, con foco en la inteligencia y operaciones especiales.
Paralelamente, Ecuador firmó acuerdos para la compra de drones y asistencia estratégica, reforzando la capacidad de vigilancia y ataque de las fuerzas armadas. Estos dispositivos serán fundamentales para las operaciones en zonas críticas, donde los grupos criminales se han reorganizado y adaptado tras enfrentamientos previos.
Tres ejes estratégicos de la nueva fase
El comunicado oficial del ministerio de Defensa describe tres ejes que guiarán esta etapa de la guerra:
- Control territorial y ofensiva directa: aumentar la presencia militar en provincias con alta criminalidad y atacar blancos determinados de los grupos delictivos.
- Fortalecimiento de inteligencia y operaciones especiales: mejorar la recopilación de información y ejecutar acciones quirúrgicas contra cabecillas y estructuras clave.
- Neutralización de objetivos de alto valor: destruir maquinaria, combustibles, vehículos y bodegas utilizadas en minería ilegal, huachicoleo y contrabando.
Estas acciones buscan minimizar la capacidad operativa de los criminales y restablecer la seguridad en las regiones más afectadas.
Provincias críticas y operaciones focalizadas
El documento señala que la estrategia se concentrará en nueve provincias consideradas críticas, por presentar altos índices de criminalidad e incidencia de grupos organizados. En estos lugares, se multiplicará el número de operativos para:
- Neutralizar y destruir objetivos estratégicos.
- Reforzar controles de armas y explosivos.
- Garantizar presencia militar constante en puntos conflictivos.
El general de ejército Henry Delgado Salvador, jefe del comando conjunto, enfatizó que la nueva fase “exige medidas de cumplimiento inmediato y resultados efectivos” y recalcó la consigna: “la cárcel o el infierno” frente a las amenazas del crimen organizado.
Atención a cárceles y lucha contra la corrupción
Uno de los puntos más sensibles de la estrategia es el control de los centros penitenciarios, donde muchos grupos delictivos han consolidado operaciones internas. La nueva fase incluye:
- Supervisión directa de las cárceles bajo responsabilidad de las fuerzas armadas.
- Depuración institucional para prevenir la participación de uniformados en actos delincuenciales.
- Cero tolerancia a la corrupción, especialmente en casos de fuga de capos del narcotráfico y robo de combustibles.
Estas medidas buscan restituir la confianza en las instituciones y reducir la capacidad de los criminales de operar desde el interior de los centros penitenciarios.
Objetivos y expectativas de la estrategia
El gobierno ecuatoriano espera que esta fase agresiva y focalizada permita:
- Disminuir los índices de criminalidad en las provincias más afectadas.
- Debilitar las estructuras organizadas del narcotráfico, minería ilegal y contrabando.
- Recuperar la seguridad y tranquilidad de la población, asegurando un bienestar sostenible.
- Garantizar la integridad de las fuerzas armadas mediante una política de transparencia y depuración interna.
Con esta ofensiva, Ecuador busca no solo atacar a los delincuentes, sino también establecer un sistema de seguridad más eficiente, que combine inteligencia, operatividad y supervisión institucional.
La nueva fase de la guerra contra los grupos delictivos en Ecuador, liderada por el presidente Daniel Noboa, representa un cambio estratégico importante en la lucha contra la criminalidad organizada. Con operativos focalizados, control de cárceles, apoyo internacional y depuración institucional, el gobierno busca enviar un mensaje claro: la delincuencia no tendrá espacio para operar con impunidad. Bajo el lema “cárcel o infierno”, esta fase promete ser más intensa, con el objetivo de garantizar seguridad, paz y bienestar a la población ecuatoriana.


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