El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró la aprobación de una reforma fiscal histórica que libera del impuesto a la renta a cerca de 10 millones de contribuyentes y establece un nuevo gravamen para los sectores de mayores ingresos.
La medida fue aprobada la noche del miércoles por el Senado de Brasil y constituye uno de los pilares económicos del actual gobierno.
Exentos quienes ganen hasta 5 mil reales
A partir de ahora, los trabajadores que ganen hasta 5 mil reales mensuales (unos 940 dólares) estarán exentos del pago de impuestos, cumpliendo así una de las principales promesas de campaña de Lula en 2022.
Además, otros 15 millones de brasileños verán reducida su tasa impositiva, lo que significa que más de 25 millones de personas se beneficiarán directamente de esta modificación.
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, esta reducción provocará una caída en la recaudación de 25 mil 800 millones de reales (unos 4 mil 800 millones de dólares), pero el gobierno asegura que el objetivo es aliviar la carga tributaria de la clase trabajadora y media.
La votación en el Senado fue simbólica, sin conteo individual de votos, mientras que en la Cámara de Diputados el proyecto fue aprobado por unanimidad, con 493 votos a favor y ninguno en contra.
Nuevo impuesto a las rentas altas
Para compensar la pérdida de ingresos fiscales, el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, impulsó un nuevo impuesto mínimo para las rentas altas.
Este gravamen aplicará a quienes perciban más de 50 mil reales al mes, con una tasa progresiva que llegará hasta el 10% para quienes ganen más de 16 mil 300 euros.
En total, 141 mil contribuyentes deberán pagar este nuevo impuesto. Actualmente, los sectores de mayores ingresos pagan una tasa efectiva promedio del 2.5%, frente al 9.8% que paga un policía o el 9.6% de un profesor, según datos oficiales.
“La idea es que quienes más ganen contribuyan más. Se trata de hacer justicia tributaria”, señaló el diputado Arthur Lira.
¿Cuándo entra en vigor la nueva reforma fiscal de Brasil?
La nueva estructura fiscal entrará en vigor en la próxima declaración de impuestos, y el presidente Lula da Silva se comprometió a promulgar la ley antes del 31 de diciembre, justo antes del inicio del año electoral de 2026, donde podría buscar la reelección.
El 2 de octubre de 2025, la Cámara de Diputados ya había aprobado la versión inicial del proyecto, que en su momento generó resistencia entre inversionistas y provocó una devaluación del real.
Sin embargo, el consenso político terminó imponiéndose: incluso Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, respaldó la medida y reconoció que su padre había planteado una propuesta similar.
La reforma, bajo el principio de “justicia tributaria”, busca reducir la desigualdad fiscal y equilibrar la carga entre quienes más y menos ganan, reforzando así la narrativa social del gobierno de Lula.


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