Cancelar una tarjeta de crédito puede parecer una decisión sencilla, pero en realidad tiene implicaciones financieras que deben analizarse con cuidado. En México, alrededor del 24% de las quejas ante la Condusef están relacionadas con instituciones que dificultan la cancelación de servicios financieros.
Antes de tomar la decisión, los especialistas recomiendan identificar ciertos focos rojos que pueden justificar la cancelación y evitar hacerlo de manera impulsiva, especialmente si esto puede afectar tu historial en Buró de Crédito.
¿Cuándo cancelar tu tarjeta de crédito?
Una de las principales señales es el incumplimiento de condiciones por parte del banco emisor de tu tarjeta de crédito. Si la institución no respeta promociones pactadas, como la exención de anualidad o beneficios prometidos al momento de contratar, es válido reconsiderar mantener el producto.
Otro foco punto es la seguridad. Cargos no reconocidos de manera recurrente, posibles clonaciones o fallas constantes en los sistemas de protección pueden ser motivo suficiente para cancelar, sobre todo si el problema persiste tras reportarlo.
Las comisiones también son una señal de alerta. Si aparecen cobros no informados claramente desde el inicio del contrato o el CAT resulta más alto de lo previsto, conviene evaluar si el costo financiero justifica los beneficios.
Además, un cambio en tu perfil económico puede obligarte a ajustar tus productos financieros. Si perdiste el empleo o tus ingresos se redujeron, mantener una tarjeta con anualidad alta o tasa elevada puede convertirse en una carga innecesaria.

El error que debes evitar al cancelar tu tarjeta
Uno de los errores más comunes es cancelar la primera tarjeta de crédito que obtuviste. Ese plástico suele ser el que tiene mayor antigüedad y, por lo tanto, el que más fortalece tu historial crediticio.
Al cerrarla, el sistema del Buró de Crédito recalcula tu experiencia financiera. Si llevas 10 años construyendo historial y cancelas tu cuenta más antigua, podrías reducir considerablemente tu “edad crediticia”, lo que impacta negativamente en futuras solicitudes de crédito, como un préstamo automotriz o hipotecario.
Los especialistas recomiendan mantener esa primera tarjeta con uso mínimo, incluso domiciliando un servicio pequeño para conservar la antigüedad. Solo en caso de que la anualidad sea demasiado alta y no haya posibilidad de negociación, podría considerarse su cancelación.
¿Por qué un banco puede rechazar la cancelación?
Para cancelar una tarjeta de crédito es indispensable que la cuenta esté en saldo cero. Esto significa no solo no deber dinero, sino tampoco tener saldo a favor. Muchos usuarios desconocen que un exceso de pago también impide cerrar la cuenta.
También es importante verificar que no existan cargos en proceso, compras a meses sin intereses pendientes o pagos domiciliados activos, como servicios de luz, agua o telefonía. Cualquiera de estos elementos puede retrasar el trámite.
Si el banco condiciona la cancelación a contratar otro producto o seguro, debes saber que no puede obligarte. En caso de trabas indebidas, puedes acudir a la Condusef para recibir acompañamiento y asegurar que la tarjeta quede formalmente cancelada.

¿Qué debes saber antes de contratar o cancelar una tarjeta?
Antes de adquirir una tarjeta de crédito, es recomendable comparar al menos tres opciones distintas y revisar el CAT, que incluye tasa de interés, anualidad y comisiones. Elegir una tarjeta con CAT bajo puede hacer una diferencia significativa en el costo total.
También es importante no comprometer más del 30% o 40% de tus ingresos en deudas y distinguir entre fecha de corte y fecha límite de pago. Pagar el total para no generar intereses es la mejor práctica para evitar que el crédito se convierta en una deuda difícil de manejar.
Especialistas sugieren tener máximo dos tarjetas para mantener control financiero: una destinada a pagos recurrentes y otra para gastos específicos, como viajes. Acumular demasiados plásticos puede afectar tu capacidad de pago y aumentar el riesgo de sobreendeudamiento.
Cancelar una tarjeta de crédito no siempre es la mejor decisión. Analizar las señales correctas, proteger tu historial crediticio y cumplir con los requisitos formales puede evitar problemas futuros y fortalecer tu salud financiera.


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