Era la madrugada en Zaporiyia, una ciudad que ya había aprendido a vivir entre alarmas y refugios, cuando el estruendo de los misiles rusos rompió el silencio. Una familia intentaba dormir en su hogar, sin imaginar que esa noche marcaría su vida para siempre. Los ataques destruyeron viviendas, cafeterías y gasolineras, dejando tras de sí un paisaje de humo y cenizas.
El jefe militar local, Ivan Fedorov, confirmó la tragedia: una persona murió y al menos 22 resultaron heridas, incluidos tres niños. Una escena que refleja la vulnerabilidad de la población civil en medio de un conflicto que se prolonga ya por más de tres años.
Dnipropetrovsk bajo fuego
Mientras Zaporiyia contaba sus heridos, la vecina región de Dnipropetrovsk sufría también intensos bombardeos. Misiles y drones impactaron en Dnipró y Pavlograd, causando incendios y dañando infraestructuras clave.
El gobernador Sergii Lisak advirtió que las tropas rusas ya han logrado entrar en la provincia, un movimiento militar que amplía la ofensiva más allá de las zonas que Moscú reclama como propias desde 2022: Donetsk, Jersón, Lugansk, Zaporiyia y Crimea.
Volinia y Kiev: ataques más allá del frente
El fuego no se limitó al sureste. En Volinia, cerca de la frontera con Polonia, un ataque masivo de drones rusos puso en alerta a la población. Aunque no hubo víctimas, el mensaje fue claro: ninguna región está fuera del alcance de Moscú.
En Kiev, los bombardeos afectaron la infraestructura ferroviaria y causaron retrasos masivos. Apenas unos días antes, un ataque aéreo en la capital había dejado 25 muertos, entre ellos cuatro niños, golpeando una vez más el corazón de Ucrania.
Diplomacia estancada y un futuro incierto
Los bombardeos coinciden con un punto muerto en los esfuerzos diplomáticos. Dos semanas después de la cumbre entre Vladimir Putin y Donald Trump en Alaska, no se han registrado avances hacia un alto al fuego.
Mientras tanto, el ejército ruso controla ya el 20% del territorio ucraniano, un dato que evidencia la magnitud del conflicto y su impacto en la estabilidad de Europa del Este.


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