El conflicto entre Israel e Irán ha cruzado un umbral catastrófico. Un ataque aéreo israelí golpeó el reactor nuclear de Arak, provocando una represalia iraní sin precedentes: un misil balístico impactó directamente en el mayor hospital del sur de Israel.
El frágil equilibrio de la disuasión en Medio Oriente se hizo añicos en las últimas horas, arrastrando a Israel y a la República Islámica de Irán de una guerra en la sombra a un conflicto abierto y brutal. En una escalada que ha conmocionado al mundo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ejecutaron un audaz ataque aéreo contra el reactor nuclear de agua pesada de Arak, en el centro de Irán. La respuesta de Teherán fue inmediata y devastadora: un misil balístico impactó en el corazón del Soroka Medical Center en Beersheba, el principal centro médico del sur de Israel.
Estos ataques marcan el séptimo día consecutivo de hostilidades directas, pero representan el punto más peligroso de la crisis hasta la fecha, con ambas naciones apuntando a infraestructuras altamente sensibles y cruzando líneas rojas que antes se consideraban inviolables.
El Ataque al Corazón Nuclear de Irán
Según comunicados oficiales de las FDI, el ataque sobre el reactor de Arak, ahora llamado Khondab, no fue aleatorio. El objetivo específico fue «la estructura del sello del núcleo del reactor, un componente clave en la producción de plutonio», con la intención declarada de «prevenir que el reactor sea restaurado y usado para el desarrollo de armas nucleares». Israel afirmó haber atacado también otros sitios nucleares en Natanz e Isfahan.
Autoridades iraníes, citadas por la televisión estatal, afirmaron que la instalación de Arak había sido evacuada previamente tras una advertencia israelí y que «no existía peligro de radiación alguno», aunque no detallaron el alcance de los daños. La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) confirmó que el reactor no estaba operativo y no contenía material nuclear en el momento del ataque, por lo que no hubo «efectos radiológicos».
La Represalia contra un Símbolo Civil
La respuesta de Irán no se hizo esperar. Una nueva oleada de misiles fue lanzada hacia territorio israelí, y uno de ellos logró penetrar las sofisticadas defensas aéreas de Israel. El proyectil impactó directamente en el Soroka Medical Center, causando «daños extensos» en un edificio de cirugía de seis pisos.
Afortunadamente, el ala del hospital afectada había sido evacuada días antes como medida de precaución, por lo que no se reportaron heridos graves entre los pacientes o el personal, aunque sí varios heridos leves por la onda expansiva y los escombros. Los servicios de emergencia de Magen David Adom informaron de al menos 65 heridos en diversos puntos del país, incluyendo Tel Aviv y sus suburbios, como resultado de esta última oleada de ataques.
El Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, condenó el ataque y prometió una respuesta contundente: «Cobraremos el precio completo a los tiranos de Teherán».
«Condeno la trágica e innecesaria pérdida de vidas y las heridas a civiles, así como el daño a hogares e infraestructura civil crítica. La diplomacia sigue siendo la mejor y única manera de abordar las preocupaciones sobre el programa nuclear de Irán». – António Guterres, Secretario General de la ONU.
Un Mundo al Borde del Abismo
Las cifras de víctimas reflejan la brutalidad de la escalada. Según un grupo de derechos humanos con sede en Washington, los ataques israelíes en Irán han causado la muerte de al menos 639 personas, incluyendo 263 civiles. Por su parte, las autoridades israelíes reportan al menos 24 muertos y cientos de heridos por los ataques iraníes desde el inicio de las hostilidades directas.
La comunidad internacional ha reaccionado con alarma. El Secretario General de la ONU, António Guterres, se mostró «profundamente alarmado» y advirtió que «cualquier intervención militar adicional podría tener enormes consecuencias» para la paz y seguridad internacional.
La cancelación de la sexta ronda de conversaciones nucleares que debía celebrarse en Omán ha dejado un vacío diplomático que la violencia amenaza con llenar. Con Israel declarando su intención de «intensificar» los ataques contra «objetivos estratégicos en Irán» y Teherán prometiendo que la agresión «no quedará sin respuesta» , el camino hacia la desescalada parece cada vez más estrecho.
El ataque a una instalación nuclear y la respuesta contra un hospital han demostrado que ambas naciones están dispuestas a cruzar umbrales que antes se consideraban impensables. El mundo observa con la respiración contenida, esperando que la razón prevalezca antes de que la región, y potencialmente el planeta, se vean arrastrados a un conflicto de proporciones catastróficas.


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