En un nuevo episodio de declaraciones incendiarias, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, volvió a acaparar titulares internacionales. Durante una conferencia en la que anunció medidas excepcionales para Washington D. C., no dudó en calificar a la Ciudad de México como “uno de los peores lugares del mundo para vivir”.
La declaración llegó mientras justificaba el despliegue de la Guardia Nacional y la puesta bajo control federal del Departamento de Policía Metropolitana de Washington. Según Trump, la violencia en la capital estadounidense “supera” a la de ciudades como Bagdad, Bogotá, Lima y la propia CDMX.
“¿A ustedes les gustaría vivir allí? Creo que no”, dijo Trump, provocando una oleada de reacciones en redes sociales y medios internacionales.
El control federal de Washington D. C. y el despliegue militar
Trump invocó la Sección 740 de la Ley de Autonomía del Distrito de Columbia, una herramienta legal que le permite asumir control directo sobre las fuerzas policiales de la capital. El exmandatario describió la situación como “una emergencia nacional” y aseguró que la respuesta sería inmediata y contundente.
En sus propias palabras:
“Vamos a controlarlo muy rápidamente, como hicimos en la frontera sur”.
El plan incluye presencia masiva de la Guardia Nacional, agentes federales y autoridades militares en las calles, con el objetivo de frenar la violencia y “recuperar” la ciudad.
Comparaciones con otras capitales y críticas a gobiernos locales
Trump fue más allá al comparar la criminalidad de Washington D. C. con la de ciudades históricamente marcadas por conflictos y violencia. Bagdad, Bogotá, Lima y la Ciudad de México estuvieron en su lista de ejemplos, a las que definió como “peligrosas y sucias”.
El exmandatario no dejó pasar la oportunidad para responsabilizar a las autoridades locales, a quienes acusó de “fracasar en su deber” y permitir que las calles fueran controladas por pandillas y criminales.
Promesas de seguridad y mano dura
Trump aseguró que “la gente volverá a sentirse segura” bajo su plan de seguridad pública. Entre las medidas anunciadas, se incluyen operativos contra inmigrantes ilegales, pandilleros y delincuentes locales. Según explicó, no se trata solo de controlar el crimen, sino de enviar un mensaje de autoridad.
La estrategia, dijo, podría replicarse en otros estados de EE. UU. donde, según su diagnóstico, la violencia está “fuera de control”.
Reacciones y repercusión internacional
Las declaraciones sobre la CDMX no tardaron en provocar reacciones de indignación en México, donde figuras públicas y autoridades locales rechazaron la caracterización de la ciudad. En redes sociales, usuarios mexicanos y estadounidenses debatieron entre la veracidad de las cifras de criminalidad y el uso político de este tipo de afirmaciones.
Mientras tanto, en Washington, la llegada de tropas y agentes federales marca un nuevo capítulo en la tensión entre gobiernos locales y el poder federal.


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