¿Qué significa el trabajo decente y por qué es vital para el desarrollo?
El concepto de trabajo decente, promovido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se refiere al empleo que garantiza condiciones de libertad, seguridad, equidad y dignidad humana. Más allá de ser un ideal, es un pilar esencial para reducir la pobreza, fomentar la justicia social y garantizar el desarrollo económico sostenible.
En México, este ideal enfrenta un desafío urgente: la informalidad laboral, una condición que afecta al 56.3% de los trabajadores, según cifras del último trimestre de 2024. Este problema perpetúa la desigualdad, los bajos ingresos y la exclusión de millones de mexicanos de la seguridad social.
La informalidad laboral en México: un problema con múltiples caras
La informalidad laboral no es un fenómeno homogéneo. Según los datos más recientes, existen cuatro principales formas de empleo informal:
- Sector informal de la economía: Donde se concentran pequeños negocios y actividades económicas sin registro formal (27.8%).
- Empresas, gobierno e instituciones: Trabajadores sin seguridad social en estructuras formales (13.5%).
- Sector agropecuario: Actividades relacionadas con el campo, muchas de ellas fuera del sistema formal (9%).
- Trabajo doméstico remunerado: Hogares que emplean personal sin garantizar derechos laborales básicos (4.9%).
Estas modalidades comparten un factor común: la falta de acceso a seguridad social y derechos laborales, lo que profundiza la desigualdad y limita el desarrollo profesional de los trabajadores.
El impacto de la informalidad: ingresos y desigualdad
El impacto de la informalidad laboral en los ingresos de los trabajadores es profundo. Mientras un empleo formal promedio genera $13,011.20 pesos al mes, quienes trabajan en la informalidad apenas alcanzan un promedio de $6,924.50 pesos mensuales, lo que representa una brecha significativa en la calidad de vida.
Además, la falta de seguridad social deja a millones de trabajadores desprotegidos ante riesgos como accidentes laborales, enfermedades o pérdida de empleo. Este panorama exige una respuesta urgente y estructural para garantizar trabajo digno a todos los mexicanos.
Soluciones para combatir la informalidad laboral en México
El camino hacia un sistema laboral más justo y formal requiere de políticas públicas claras y efectivas. Estas son algunas propuestas clave:
1. Inspección laboral efectiva
Fortalecer los mecanismos de supervisión para garantizar que las empresas cumplan con las leyes laborales, asegurando la formalización del empleo y la protección de los trabajadores.
2. Seguro temporal de desempleo
Establecer un seguro que brinde apoyo económico a los trabajadores en caso de pérdida de empleo, permitiéndoles mantenerse mientras encuentran una nueva oportunidad.
3. Transición a un sistema universal de seguridad social
Promover un modelo de seguridad social accesible para todos los trabajadores, independientemente de su condición laboral, es un paso necesario para reducir la desigualdad.
4. Fomento de la formalización empresarial
Crear incentivos fiscales y financieros para que pequeñas y medianas empresas (PyMEs) formalicen sus operaciones y ofrezcan empleo digno con todos los beneficios laborales.
La realidad de la informalidad laboral
Imagina a María, una trabajadora doméstica en Ciudad de México que, después de años de empleo sin contrato, enfrenta una enfermedad que no puede tratar por la falta de acceso a servicios médicos. O a Juan, un jornalero en el campo que no cuenta con prestaciones sociales y depende de la venta diaria para alimentar a su familia.
Estas historias son comunes en un país donde millones de trabajadores enfrentan condiciones laborales precarias. Promover el trabajo decente no solo cambiaría la vida de personas como María y Juan, sino que fortalecería la economía nacional al garantizar derechos y seguridad para todos.
El rol de la OIT y la justicia social en el futuro de México
La OIT ha planteado para el periodo 2026-2029 un enfoque centrado en las personas, que busca integrar el trabajo decente en el corazón de las políticas económicas y sociales. México, como miembro de esta organización, debe alinear sus esfuerzos para reducir la informalidad y garantizar justicia social en el ámbito laboral.
El compromiso con estos principios no solo beneficia a los trabajadores, sino que también promueve una economía más competitiva, productiva y equitativa.
Un reto que exige acción inmediata
La informalidad laboral en México es un desafío estructural que afecta la vida de millones de personas. Combatir este problema no solo requiere voluntad política, sino también una colaboración entre sectores públicos, privados y la sociedad civil para construir un futuro donde el trabajo decente sea una realidad para todos.
La transición hacia un sistema laboral más justo es una oportunidad para reducir la pobreza, fortalecer la economía y garantizar que cada trabajador tenga acceso a los derechos y beneficios que merece.
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