La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró que México no firmará un tratado de libre comercio con Brasil, sino un acuerdo de complementariedad y cooperación enfocado en sectores estratégicos para ambos países.
El anuncio lo realizó previo a su encuentro en Palacio Nacional con el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin y un grupo de empresarios de la nación sudamericana.
“Es un acuerdo de complementariedad. Brasil produce y tiene tecnología en ciertas áreas que interesan a México, y viceversa. No hablamos de libre comercio, sino de colaboración”, enfatizó Sheinbaum.
Un giro en la relación comercial con Brasil
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que se firmaron memorándums de entendimiento para iniciar tareas de cooperación. Estas acciones se centran en:
- Industria automotriz mexicana: revisión de reglas de origen y exportaciones.
- Sector agroalimentario brasileño: apertura a una mayor colaboración en exportaciones e importaciones.
- Regulación en salud: creación de un canal de cooperación entre agencias regulatorias.
Este movimiento refleja un cambio en la estrategia mexicana: en lugar de abrir un TLC, se apuesta por la integración gradual y equilibrada.
Complementariedad como modelo de cooperación
La idea de complementariedad busca aprovechar fortalezas específicas:
- Brasil, como potencia agroalimentaria y tecnológica.
- México, con su industria automotriz y de manufactura avanzada.
El objetivo es que ambos países fortalezcan su presencia en mercados internacionales sin las exigencias de un tratado de libre comercio completo, que suele requerir negociaciones más largas y complejas.
México y Brasil: dos gigantes en busca de equilibrio
La relación entre México y Brasil ha sido históricamente fluctuante en materia comercial. Ambos países compiten en sectores clave, pero también encuentran oportunidades de cooperación.
Este acuerdo abre una nueva etapa:
- Menos competencia directa.
- Más proyectos conjuntos en innovación, energía y salud.
- Una vía intermedia entre el proteccionismo y la apertura total.
En palabras de Sheinbaum, se trata de “colaborar donde tenemos coincidencias, no competir donde existen diferencias estructurales”.
El encuentro entre Sheinbaum y Alckmin marca un paso hacia una relación más estratégica que comercial. México y Brasil parecen apostar por un modelo de cooperación pragmática, que busca beneficios concretos en el corto y mediano plazo, sin comprometer la soberanía económica de cada país.


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