El corazón universitario late con fuerza en estos días. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no solo enfrenta la indignación por el asesinato de Jesús Israel, estudiante del CCH Sur, sino también el recuerdo imborrable de los 43 normalistas de Ayotzinapa, a 11 años de su desaparición.
Ambos hechos han encendido la mecha de un paro estudiantil que abarca ya cinco facultades y amenaza con extenderse en los próximos días.
Facultades en paro total y activo
Hasta el momento, las facultades que confirmaron paro total son:
- Filosofía y Letras (FFyL): suspensión académica y administrativa del 24 de septiembre al 3 de octubre, con toma de instalaciones.
- Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS): paro del sistema presencial sin toma de instalaciones, con continuidad en trámites escolares.
- Facultad de Artes y Diseño (FAD) Xochimilco: cese total de actividades, con exhorto a cuidar las instalaciones.
En paro activo se encuentran:
- Facultad de Enfermería y Obstetricia (FENO): suspensión de clases teóricas hasta el 29 de septiembre.
- Facultad de Ciencias: paro activo este jueves.
- Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS): asamblea programada para definir próximas acciones.
Además, la ENP 2 y la ENP 5 acordaron suspender evaluaciones y listas de asistencia para permitir la participación en actividades de protesta.
Un grito universitario que no se apaga
Las paredes de Ciudad Universitaria han sido testigos de marchas, veladoras y mantas con mensajes de indignación. Cada generación de estudiantes carga con su propia historia de lucha, y hoy los jóvenes unen dos causas en una sola voz: la justicia para Jesús Israel y la memoria de los 43 de Ayotzinapa.
Para muchos, este paro no es solo una suspensión de clases: es un recordatorio de que la universidad sigue siendo un espacio vivo de resistencia y de reclamo social.
El trasfondo de la protesta
La muerte de un estudiante en el CCH Sur volvió a encender las alarmas sobre la seguridad en los planteles de la UNAM. Profesores y padres de familia se han sumado a las denuncias, exigiendo que se tomen medidas concretas para proteger a la comunidad universitaria.
El aniversario del caso Ayotzinapa, por otro lado, sigue siendo una herida abierta en el país. Once años después, la exigencia de verdad y justicia sigue sin encontrar respuestas satisfactorias.
¿Qué sigue para la UNAM?
Las asambleas programadas en distintas facultades podrían aumentar el número de planteles en paro. Todo indica que la movilización crecerá en los próximos días, especialmente de cara al 2 de octubre, fecha simbólica para el movimiento estudiantil en México.
Más allá de las aulas cerradas, el paro busca abrir un espacio de reflexión nacional: la violencia contra los estudiantes no puede normalizarse.


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