En una audiencia reciente ante el Congreso de Estados Unidos, el Secretario de Estado Marco Rubio propuso designar a varios cárteles mexicanos como grupos terroristas. Este movimiento podría transformar drásticamente la relación binacional en términos de seguridad.
Rubio destacó que esta calificación permitiría a Estados Unidos utilizar todos sus recursos, incluyendo inteligencia, fuerzas policiacas y militares, para combatir a estas organizaciones. Sin embargo, subrayó que su preferencia sería trabajar en colaboración con las autoridades mexicanas para diseñar una estrategia conjunta.
En un momento crítico para ambos países, esta propuesta plantea preguntas clave: ¿Estamos ante el fin de la estrategia de “abrazos, no balazos”? ¿Cómo podría México aprovechar esta oportunidad para redefinir su política de seguridad?
La postura de Marco Rubio: Grupos terroristas y cooperación binacional
Cárteles como grupos terroristas: Implicaciones
Calificar a los cárteles como organizaciones terroristas tendría profundas consecuencias, incluyendo:
- Mayor atención de los servicios de inteligencia de EE. UU.
- Posibilidad de sancionar movimientos financieros internacionales.
- Intervenciones directas en las redes criminales dentro y fuera de México.
Una puerta a la colaboración binacional
Rubio enfatizó que su preferencia es una solución conjunta. Esto abre una ventana para que ambos países trabajen en:
- Intercambio de inteligencia para desarticular redes criminales.
- Planes coordinados que combinen esfuerzos locales y federales.
- Acciones legislativas para fortalecer el marco legal en ambos países.
El impacto del regreso de Trump al poder
El fin de “abrazos, no balazos”
La política de “abrazos, no balazos” impulsada por López Obrador priorizó evitar enfrentamientos directos con los cárteles. Sin embargo, las cifras de inseguridad durante su administración evidenciaron un incremento en la violencia, dejando a los ciudadanos en una situación vulnerable.
Con el regreso de Donald Trump, es probable que Estados Unidos presione por un cambio en esta estrategia. Este nuevo contexto podría forzar a México a adoptar una política de seguridad más activa y confrontativa.
Una oportunidad para un nuevo enfoque de seguridad
El reto para el gobierno de Sheinbaum
La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta el desafío de reestructurar la estrategia de seguridad heredada. Aunque esta transformación parece impuesta desde el exterior, también ofrece la oportunidad de:
- Fortalecer las instituciones de seguridad pública.
- Priorizar la protección ciudadana sobre acuerdos tácitos con el crimen organizado.
- Construir confianza con Estados Unidos, evitando intervenciones unilaterales.
Diplomacia parlamentaria: Clave para la cooperación
Para implementar un plan eficaz, es crucial incluir a los poderes legislativos de ambos países. Las reuniones interparlamentarias México-EE. UU., que han estado en pausa durante años, deben reanudarse para:
- Promover una mejor comprensión mutua de los desafíos.
- Evitar malentendidos sobre los objetivos y las acciones.
- Fortalecer la cooperación legislativa en temas como financiamiento al crimen y tráfico de armas.
Retos y beneficios de la colaboración binacional
Los retos:
- Resistencia política: En México, el cambio de estrategia podría enfrentar oposición interna.
- Soberanía nacional: La intervención estadounidense en territorio mexicano siempre ha sido un tema sensible.
- Complejidad logística: Coordinar esfuerzos entre dos países con sistemas legales y operativos distintos será un desafío.
Los beneficios:
- Reducción del crimen organizado: Una acción conjunta podría debilitar significativamente a los cárteles.
- Mayor seguridad ciudadana: Al reducir la violencia, la población mexicana se beneficiaría directamente.
- Fortalecimiento de la relación bilateral: Este esfuerzo podría consolidar una alianza más sólida entre México y Estados Unidos.
Un momento para actuar con visión y estrategia
La propuesta de Marco Rubio y la llegada de Trump presentan un reto, pero también una oportunidad para México. Adoptar una estrategia binacional de seguridad permitiría no solo enfrentar al crimen organizado con más eficacia, sino también demostrar que el país puede trabajar en conjunto con su principal socio comercial sin sacrificar su soberanía.
El gobierno de Sheinbaum debe tomar la iniciativa, reconstruyendo la confianza con Estados Unidos, fortaleciendo sus instituciones y priorizando la seguridad de los mexicanos. Este es un momento crítico para redefinir la política de seguridad en el país y garantizar un futuro más seguro para todos.
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