La tarde del viernes, Puerto Vallarta dejó de ser la postal turística de siempre para convertirse en un escenario de emergencia. Una lluvia intensa desató el caos: 42 viviendas inundadas, 15 autos arrastrados por la corriente y 12 árboles caídos fueron el saldo inicial de una tormenta que marcó la vida de cientos de familias.
Vecinos de colonias como Versalles y Las Juntas narraron que en cuestión de minutos el agua entró a sus hogares, destruyendo muebles y dejando pérdidas materiales que aún no terminan de calcularse.
Protección Civil en acción
La Protección Civil de Puerto Vallarta desplegó a todo su personal. Entre rescates de familias atrapadas, bardas desplomadas y techos colapsados, los equipos trabajaron durante toda la noche.
Además, se registraron cuatro derrumbes en la carretera federal 200, hacia Mismaloya, lo que paralizó el tránsito y complicó la llegada de ayuda a comunidades cercanas.
Vialidades colapsadas en la zona hotelera
La avenida Francisco Medina Ascencio, principal vía de la ciudad y corazón de la zona turística, se convirtió en un río. Hoteles y comercios de la franja costera vieron cómo el agua avanzaba sin control, mientras turistas y habitantes buscaban refugio en los pisos superiores.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron vehículos flotando y calles cubiertas por lodo y escombros, una postal que recordó la vulnerabilidad de la ciudad frente al cambio climático.
Universitarios atrapados por la tormenta
El Centro Universitario de la Costa (UDG Vallarta) también resultó severamente afectado. Sus instalaciones sufrieron inundaciones que mantuvieron a estudiantes y personal atrapados durante varias horas.
La universidad informó la suspensión de clases y anunció una jornada de limpieza profunda para recuperar el campus. Para muchos jóvenes, la experiencia fue más que un susto:
“Pensé que no íbamos a poder salir”, relató una estudiante de Derecho.
Reflexión y resiliencia
Puerto Vallarta, uno de los destinos turísticos más importantes de México, enfrenta de nuevo la fuerza de la naturaleza. Las autoridades locales hicieron un llamado a la población a no salir de casa durante emergencias y atender las recomendaciones de Protección Civil.
Cada tormenta deja daños materiales, pero también lecciones de resiliencia. Entre la tragedia, vecinos se organizaron para brindar apoyo, repartir alimentos y ofrecer refugio temporal a quienes perdieron todo en cuestión de horas.


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