La confianza del empresariado mexicano para invertir volvió a bajar en enero de 2026. Así lo muestran los resultados más recientes de la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial, elaborada por el Inegi, donde se observa que los directivos de empresas son hoy más cautelosos frente al futuro económico del país.
En términos sencillos, el Indicador Global de Confianza Empresarial se ubicó en 48 puntos. Esta cifra es importante porque el nivel de 50 puntos marca la línea entre el optimismo y el pesimismo. Estar por debajo significa que, en general, los empresarios ven más riesgos que oportunidades para invertir.
Además, este indicador no sólo bajó frente al mes anterior, sino que también es más bajo que el registrado hace un año. Con ello, ya suman 11 meses consecutivos en los que la confianza empresarial permanece en terreno negativo, lo que refleja una preocupación constante y no un hecho aislado.
¿Qué es lo que más preocupa a los empresarios?
Uno de los puntos más delicados es la percepción sobre si este es un buen momento para invertir. En casi todos los sectores, este componente se mantiene muy por debajo de los 50 puntos, lo que indica que la mayoría de los empresarios considera que no existen condiciones adecuadas para arriesgar su capital.
En el sector industrial, por ejemplo, la opinión sobre el momento para invertir se ubicó alrededor de 35 puntos. Esto muestra un fuerte desánimo, influido por la incertidumbre económica, los costos de producción y las dudas sobre el crecimiento del país en el corto plazo.
La construcción presenta un panorama similar. Aunque tuvo un ligero repunte mensual, su nivel general sigue siendo bajo y acumula más de un año por debajo del umbral de confianza. Para este sector, invertir sigue siendo una decisión que muchos prefieren postergar.
Comercio y servicios también resienten el ánimo
En el comercio, la caída fue más marcada. Los empresarios de este sector reportaron una baja importante en su confianza, especialmente en lo relacionado con la situación económica del país y la conveniencia de invertir.
Los servicios privados tampoco escapan a esta tendencia. Aunque algunos empresarios aún confían en el futuro de sus propias empresas, la percepción sobre la economía nacional sigue siendo negativa, lo que frena decisiones de expansión o nuevas inversiones.
¿Por qué importa esta caída en la confianza?
Cuando los empresarios pierden confianza, suelen retrasar inversiones, contratar menos personal y ser más prudentes en sus gastos. Esto puede traducirse en menos empleo, menor crecimiento económico y un entorno más complicado para la economía en general.
Los datos que publica el Inegi muestran que el empresariado mexicano enfrenta un inicio de año con cautela y dudas, y mientras no mejoren las expectativas sobre la economía del país, la inversión seguirá avanzando con paso lento, afectando el ritmo de recuperación y crecimiento económico en México.


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