martes, febrero 3, 2026

Trump y Petro se enfrentan en la Casa Blanca por drogas y poder regional

Trump recibe a Petro en la Casa Blanca para marcar su agenda en América Latina, con tensiones por narcotráfico, Maduro e inmigración.

Trump y Petro protagonizan hoy una de las reuniones más tensas y simbólicas del tablero político continental. En la Casa Blanca, dos presidentes con visiones ideológicas opuestas se sientan cara a cara en un encuentro que puede redefinir la relación entre Estados Unidos y Colombia, y enviar un mensaje contundente al resto de América Latina.

Desde Washington, el clima no es el habitual para una visita de Estado. No habrá conferencia de prensa conjunta ni imágenes oficiales del tradicional saludo en el Salón Oval. Gustavo Petro fue citado a las 11:00 en punto en la avenida Pensilvania 1600, con la advertencia explícita de que los medios no tendrían acceso. Un detalle que, en el lenguaje diplomático estadounidense, anticipa una conversación incómoda.

Donald Trump, que utiliza cada reunión internacional para reafirmar su liderazgo regional, tiene un objetivo claro: ratificar su hoja de ruta en América Latina, centrada en tres ejes que considera innegociables: combatir el narcotráfico, contener la inmigración indocumentada y justificar la captura de Nicolás Maduro.

Un mensaje cifrado antes del encuentro

Horas antes de la reunión, Trump dejó pistas públicas sobre el tono que espera del mandatario colombiano. En declaraciones a la prensa, señaló que tenía “ganas de verlo” y adelantó que hablarían de drogas, “porque enormes cantidades salen de su país”. Luego, con ironía calculada, agregó que Petro “era ciertamente crítico antes, pero después del ataque a Venezuela se volvió alguien muy amable”.

En la jerga de la Casa Blanca, ese comentario funciona como advertencia. Si Petro mantiene un tono moderado, Trump se mostrará distendido. Si el presidente colombiano endurece su discurso, la reunión podría derivar en un choque frontal, similar al que Trump protagonizó con Volodímir Zelenski cuando este se resistía a firmar un acuerdo estratégico con Washington.

Trump y Petro frente al dilema del narcotráfico

El punto más delicado de la agenda es el narcotráfico. Trump llega con cifras en la mano. Según datos oficiales de la ONU, Colombia cuenta hoy con 253.000 hectáreas dedicadas a la producción de cocaína, una cifra récord que pone en aprietos al gobierno de Petro.

La comparación histórica es demoledora. En 2012, tras más de una década de fumigaciones sistemáticas y cooperación bilateral, Estados Unidos y Colombia lograron reducir drásticamente la producción. Hoy, la capacidad anual estimada alcanza las 3.300 toneladas, casi nueve veces más que en aquel momento.

Trump no oculta su diagnóstico. Antes de la llegada de Petro, calificó a Colombia como “una guarida de drogas” y fue aún más duro al referirse al liderazgo colombiano, al que acusó de ineficaz frente a los carteles. Durante la reunión, exigirá que el país recupere la capacidad operativa de hace más de una década.

Maduro, soberanía y choque discursivo

Si el narcotráfico es el eje técnico del encuentro, Venezuela y Nicolás Maduro representan el núcleo político del conflicto. Trump utiliza la reciente captura de Maduro como una demostración de fuerza y como parte de su narrativa de orden regional.

Petro, en cambio, reaccionó con dureza. Desde su cuenta oficial en X, calificó la detención como un “secuestro” y acusó a Estados Unidos de violar la soberanía venezolana. “Han destruido el estado de derecho a nivel mundial”, escribió, en uno de los mensajes más críticos dirigidos a un presidente estadounidense en los últimos años.

Ese cruce previo explica por qué Trump y Petro llegan a la reunión con tensiones acumuladas. A puertas cerradas, ambos saben que cualquier exceso verbal puede escalar el conflicto más allá del ámbito bilateral.

Una reunión breve para una agenda explosiva

El protocolo asignó apenas 45 minutos para el encuentro, un tiempo escaso para la densidad de los temas en discusión. Estarán presentes el secretario de Estado, Marco Rubio, y la canciller colombiana Rosa Villavicencio, lo que subraya la importancia estratégica de la reunión.

El desafío para ambos líderes será controlar el tono. Trump busca mostrar autoridad y resultados concretos. Petro necesita evitar un aislamiento diplomático sin ceder en su discurso sobre soberanía y derechos regionales.

Lo que está en juego para América Latina

Más allá de los gestos y declaraciones, el encuentro entre Trump y Petro funciona como termómetro del nuevo equilibrio de poder en América Latina. La reunión puede convertirse en un ejemplo de convivencia política entre visiones opuestas o en un símbolo de fractura regional.

Lo cierto es que, al finalizar el encuentro, el mensaje no estará dirigido solo a Colombia. Gobiernos de toda la región observarán con atención si Washington opta por la presión directa o por la negociación pragmática. En ese delicado equilibrio, Trump y Petro definen algo más que una relación bilateral: delinean el rumbo político del continente en los próximos años.

Unidad de Investigación
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Equipo de periodismo de profundidad dedicado a la cobertura de seguridad, justicia y derechos humanos. Comprometidos con la verificación de datos y la exposición de hechos de alto impacto social
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