En el mercado navideño del metro Velódromo, un lugar emblemático para los artesanos mexicanos, el espíritu de la Navidad parece desvanecerse. Los nacimientos tradicionales hechos a mano, íconos de la temporada decembrina, enfrentan un duro desafío: la competencia de productos chinos más baratos.
Este año, la historia se repite, pero con mayor dureza. Muchos puestos de artesanos cerraron antes de lo habitual. ¿La razón? Los nacimientos importados cuestan hasta cuatro veces menos que los nacionales.
Artesanos mexicanos: tradición en riesgo
Doña Marisela, una artesana de Puebla que lleva 15 años vendiendo nacimientos en Velódromo, relata con tristeza:
“No podemos competir con los precios de lo chino. Mis nacimientos, hechos de barro y pintados a mano, cuestan más porque son únicos. Pero la gente prefiere lo más barato, aunque no dure.”
Esta situación no solo amenaza las ventas, sino también el sustento de cientos de familias artesanas. Muchos están considerando abandonar esta tradición, que no solo representa ingresos, sino también un legado cultural.
¿Dónde están las autoridades culturales?
Organismos como el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) y programas como Original, creados para apoyar a los artesanos, parecen ignorar estas problemáticas. Aunque han hecho esfuerzos significativos para promover textiles y otras artesanías, los productos navideños no textiles han sido relegados a un segundo plano.
Es necesario que la Secretaría de Cultura amplíe su enfoque y desarrolle estrategias específicas para proteger a estas comunidades, como:
- Regulación más estricta de las importaciones de productos chinos que compiten deslealmente.
- Campañas de concienciación para destacar el valor cultural de las artesanías mexicanas.
- Apoyo económico para modernizar los puntos de venta y capacitar a los artesanos en marketing digital.
El extraño caso del Museo Casa de Carranza y su obsesión con Barbie
En otro rincón de la Ciudad de México, el Museo Casa de Carranza, un lugar dedicado a preservar la memoria del expresidente Venustiano Carranza, ha sorprendido con una programación peculiar. En 2024, presentó la exposición “Sueños en rosa, evolución de un ícono”, dedicada a la muñeca Barbie.
La muestra, inaugurada en marzo y extendida hasta octubre, parece no haber sido suficiente. Ahora, el museo lanza una nueva colección de Barbies con vestimenta navideña.
¿Por qué un museo histórico elige dedicar su programación a un juguete popular por casi nueve meses?
El giro temático del museo ha generado opiniones divididas. Para algunos, es una forma de atraer a nuevas generaciones. Para otros, se trata de una desconexión de la misión del recinto.
¿Qué se necesita para preservar nuestra identidad cultural?
El contraste entre los nacimientos tradicionales y las muñecas Barbie en un museo histórico deja en evidencia un problema profundo: la desconexión entre nuestras políticas culturales y las necesidades reales de los artesanos y del patrimonio nacional.
Si no se toman medidas para proteger las tradiciones, podría ser cuestión de tiempo antes de que estas desaparezcan, eclipsadas por productos importados y modas pasajeras.
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