El viernes parecía un día cualquiera para Sandra León, maestra de primaria de 42 años. Despertó temprano, preparó su café y comenzó su rutina diaria, pero una pequeña molestia se hizo notar conforme pasaban el tiempo para partir a su trabajo.
“Sentí un ardor en la garganta, pero no le tomé importancia. Pensé que era por dormir con el ventilador encendido o porque el cuarto estaba muy frío”, dijo.
A pesar de la molestia, fue a trabajar. Pero conforme avanzaba la mañana, algo cambió.
“En el trabajo comencé a sentirme mal. Me empezó a dar un dolor de cuerpo como cuando haces mucho ejercicio, ese dolor que te da cuando tienes gripa. En ese momento supe que me había enfermado y pensé que fue algo que comí porque no dejaba de ir al baño”, explicó.
El domingo anterior, Sandra había asistido a una reunión familiar. Nada fuera de lo común, pues trato de hacer memoria y recordar si alguno de sus familiares estuvo enfermo, pero no tuvo respuesta. Ese viernes, al salir de la escuela, decidió pasar por la farmacia y comprar el medicamento que siempre le funcionaba.
Se lo tomó con la esperanza de que al día siguiente ya se sintiera mejor, pero no fue así, pues con el paso de los días, los síntomas se volvieron más intensos.
“Comencé a tener mucho moco, pero de verdad mucho, como si estuviera tirando agua por la nariz. Era una exageración. En un solo día me acababa hasta tres rollos de papel para limpiarme la nariz”, contó.
Para el lunes siguiente, el panorama era peor pues le llegó una tos implacable, seca y luego cargada de flemas que, con el tiempo, le fue quitando la voz.
“No había mejora, me sentía peor. El moco se empezó a poner más duro y tenía mucha tos. Es de esas veces que sientes el sabor a catarro en la boca. Raspaba la garganta, como si tuvieras una mano dentro del pecho y con la uña te rasgara desde adentro. Eran las flemas, pero no podía sacarlas”, explicó.
La ansiedad comenzó a hacer lo suyo, provocándole episodios de pánico ante la sensación que le generaba la infección al impedir que sus pulmones se llenaran por completo, lo que la llevó a consultar luego de varios días.
“Sentía que no podía respirar bien. Creo que fue más el susto, pero me asusté de verdad. La doctora que me atendió, me dijo que me tenía que hacer una prueba para covid y otra para influenza. Me la hizo ahí mismo, con el hisopo en la garganta. Fue rápido”.
El resultado de la prueba rápida, arrojó un resultado que Sandra jamás se habría imaginado, se trató de influenza.
“La doctora me explicó que tenía que cuidarme mucho, sobre todo porque soy hipertensa. Me dijo que podían presentarse complicaciones si no reposaba. Me mandó medicamentos y me pidió que usara cubrebocas para no contagiar a los demás.
“Uno piensa que la influenza ya no existe, pero sí, por eso hay que cuidarse, empieza como algo leve y termina tumbándote. La recuperación es más larga ya pasaron quince días y todavía tengo pequeñas flemas. Te deja cansada, como si el cuerpo no se termina de recuperar”, explicó.
El regreso de una variante que afecta a adultos y adultos jóvenes
En la península de Yucatán, la influenza ha dejado de ser una enfermedad exclusiva del invierno. Este 2025, los contagios han mostrado un comportamiento distinto, con mayor incidencia entre adultos y adultos jóvenes de entre 30 y 45 años, según explicó el médico internista Juan Pablo del Campo.
“Este año ha tomado mayor relevancia la influenza por un cambio en el comportamiento de las variantes que circulan. El año pasado predominó la AH3N2, pero ahora vemos una presencia más fuerte de la AH1N1, que es más contagiosa y puede causar cuadros más severos”, señaló.
El especialista detalló que la influenza AH1N1 tiende a generar síntomas respiratorios más intensos, acompañados en ocasiones de diarrea o vómito, mientras que la AH3N2 se manifiesta con fiebre alta y dolores musculares generalizados.
“Lo que estamos viendo en la práctica es que la AH1N1 se transmite con mucha facilidad, especialmente en espacios cerrados como escuelas o transporte público. Por eso afecta más a personas activas laboralmente o con una vida social más dinámica”, explicó.
Una variante adaptada al clima
El comportamiento de esta cepa también ha sorprendido a los médicos por su capacidad de propagarse fuera de la temporada fría.
“La AH1N1 no distingue entre calor o frío. Se ha adaptado al clima de la región y por eso la estamos viendo incluso en los meses más calurosos”, mencionó.
El internista explicó que las condiciones de humedad y los cambios bruscos de temperatura son factores que favorecen la propagación del virus.
“Pasamos del aire acondicionado a los 35 grados de la calle, y ese contraste debilita las vías respiratorias, haciéndolas más vulnerables. Si además sumamos el sudor, el contacto con superficies y la falta de higiene de manos, el riesgo se multiplica”, advirtió.
Contagio silencioso en los hogares
Aunque los casos no son alarmantes ni representan una situación de emergencia sanitaria, el médico hizo un llamado a no minimizar la enfermedad.
“Los adultos jóvenes son los que más se contagian, pero muchas veces son también quienes llevan el virus a casa. Si viven con adultos mayores o personas con defensas bajas, el riesgo aumenta considerablemente”, alertó.
Del Campo explicó que la influenza puede pasar desapercibida en sus primeras etapas, con síntomas parecidos a un resfriado común. Sin embargo, la infección puede complicarse si no se guarda reposo o si el paciente pertenece a un grupo vulnerable.
En ese sentido, el especialista enfatizó la importancia de mantener los cuidados preventivos todo el año sobre todo en los grupos que pueden ser más vulnerables al contagio.
“La vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar cuadros graves. También es fundamental lavarse las manos constantemente y usar cubrebocas en lugares concurridos o con poca ventilación”, recomendó.
Total de casos en la península
- Yucatán 147
- Campeche 83
- Quintana Roo 49
Síntomas de influenza
- Fiebre por arriba de los 38ºC
- Dolor de cabeza
- Congestión nasal
- Tos
- Dolor muscular y en las articulaciones
- Dolor al tragar
- Dolor en el pecho
- Dolor de estómago
- Diarrea
- Escurrimiento nasal
Evita el contagio
- Aplicarse la vacuna anual
- Mantener la sana distancia
- Hacer uso de cubrebocas
- Lavarse frecuentemente las manos
- Aplicarse constantemente alcohol en gel
- Desinfectar todas las superficies luego de su uso


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