La percepción que tienen los mexicanos sobre la economía mostró una ligera mejoría durante junio, aunque todavía se mantiene por debajo de la registrada hace un año.
El más reciente Indicador de Confianza del Consumidor, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Banco de México, refleja que las familias ven con un poco más de optimismo su situación inmediata, pero siguen siendo cautelosas cuando piensan en el rumbo económico del país.
El indicador se ubicó en 43.8 puntos durante junio, lo que representa un aumento de 0.4 puntos respecto a mayo. Sin embargo, la comparación anual cuenta una historia distinta: el nivel de confianza es 1.8 puntos menor al observado en junio de 2025. En otras palabras, el ánimo de los consumidores mejoró ligeramente en el último mes, pero aún no logra recuperar el terreno perdido durante el último año.
Mientras la comparación mensual sugiere una recuperación moderada, la comparación anual indica que las familias todavía perciben un entorno económico menos favorable que el de hace 12 meses. Es una diferencia importante porque muestra que una mejora reciente no necesariamente significa que la confianza haya regresado a niveles anteriores.
¿Cómo ven las familias el futuro?
Uno de los aspectos más positivos es que las personas consideran que la situación económica de su propio hogar ha mejorado. El indicador que compara la economía familiar actual con la de hace un año aumentó 1.2 puntos y alcanzó 51.2 puntos, uno de los niveles más altos entre los componentes del índice. Esto significa que más hogares perciben que hoy están en una mejor condición que meses atrás.
No obstante, ese optimismo disminuye cuando las familias piensan en el futuro. La expectativa sobre cómo estará su economía dentro de los próximos 12 meses descendió 1 punto durante junio, para ubicarse en 56.4 puntos. Aunque el indicador continúa en un nivel relativamente alto, el retroceso refleja una mayor prudencia sobre lo que podría ocurrir en los próximos meses.
La diferencia es aún más marcada cuando los consumidores dejan de evaluar su situación personal y opinan sobre la economía del país. El indicador que mide la percepción de la economía nacional en comparación con hace un año se situó en 37.5 puntos, muy por debajo del correspondiente a la economía familiar. Además, en la comparación anual presentó una disminución de 3.4 puntos.
Las expectativas sobre el futuro del país tampoco muestran un panorama alentador. Aunque este componente avanzó ligeramente respecto a mayo, en la comparación con junio del año pasado registró la mayor caída entre los principales indicadores, con 4.4 puntos menos. En otras palabras, los consumidores confían más en su capacidad para enfrentar la situación económica que en la evolución de la economía nacional.
Ya piensan en compras mayores
Otro dato relevante es que aumentó la disposición para realizar compras importantes. El indicador relacionado con la posibilidad de adquirir bienes duraderos, como muebles o electrodomésticos, avanzó 1.1 puntos respecto al mes anterior y fue el único de los cinco componentes principales que también mejoró frente al año pasado. Esto puede interpretarse como una señal de que algunos hogares perciben mejores condiciones para realizar gastos de mayor valor.
Los indicadores complementarios ayudan a entender mejor ese contraste. Por ejemplo, la percepción sobre la situación económica personal aumentó 1.3 puntos, mientras que las posibilidades actuales de comprar ropa, calzado y alimentos también registraron un incremento. Asimismo, la percepción sobre la capacidad de ahorrar mejoró durante junio.
HAY CAUTELA HASTA PARA PLANEAR UN VIAJE
El reporte del INEGI también muestra que la cautela sigue presente. Las posibilidades de salir de vacaciones durante los próximos 12 meses disminuyeron en comparación con el año anterior, al igual que las expectativas sobre la situación del empleo en el país. Estos resultados sugieren que muchas familias continúan siendo cuidadosas con sus planes de gasto y mantienen reservas sobre el comportamiento del mercado laboral.
El estudio también encontró una ligera mejora en la percepción sobre el comportamiento futuro de los precios. Un incremento en este indicador significa que los consumidores consideran que la inflación podría disminuir o aumentar a un ritmo menor durante los próximos 12 meses. Aunque el cambio fue moderado, refleja una expectativa un poco más favorable respecto a la evolución de los precios.
En conjunto, los resultados muestran dos realidades que conviven al mismo tiempo. Por un lado, muchas familias consideran que su situación económica ha mejorado y perciben mejores condiciones para realizar algunas compras o ahorrar. Por el otro, continúan expresando preocupación sobre el desempeño general de la economía mexicana y mantienen expectativas más moderadas sobre el futuro del país.
La Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor, que el INEGI levanta mensualmente desde 2001, busca medir precisamente esas percepciones. Los resultados de junio muestran que la confianza comenzó a recuperarse respecto al mes anterior, pero también dejan claro que esa mejoría aún no es suficiente para borrar el deterioro acumulado durante el último año, especialmente en lo que respecta a la visión que tienen los mexicanos sobre la economía nacional.


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