Rusia prepara nuevos ataques masivos contra la energía de Ucrania

Rusia advierte de una nueva campaña contra la infraestructura energética de Ucrania tras los recientes ataques de Kiev contra objetivos estratégicos rusos.

La tensión volvió a subir este domingo cuando Rusia anunció preparativos para una nueva campaña de “ataques masivos” contra el sistema energético de Ucrania. La advertencia del Ministerio de Defensa ruso llega mientras se intensifican las operaciones de largo alcance entre ambos países y aumenta la preocupación por el impacto que una nueva ofensiva podría tener sobre la población civil antes del próximo invierno.

El anuncio fue difundido a través de Telegram y presentado por Moscú como una respuesta a los ataques ucranianos contra infraestructura civil y sectores vinculados con la industria energética rusa. Según la versión del Ministerio de Defensa de Rusia, las fuerzas militares comenzaron a preparar operaciones de gran escala dirigidas contra instalaciones energéticas ucranianas.

La amenaza recuerda episodios anteriores del conflicto, cuando los ataques contra centrales eléctricas, redes de distribución y otras instalaciones provocaron interrupciones del suministro en distintas regiones de Ucrania. Con temperaturas invernales cada vez más cerca, cualquier daño adicional a la infraestructura podría convertirse en un problema especialmente grave para millones de personas.

Rusia eleva la presión sobre la infraestructura energética

Durante los últimos meses, la guerra Rusia-Ucrania ha ampliado nuevamente su alcance. Los ataques con drones y misiles han tenido como objetivos almacenes, empresas, puertos, instalaciones petroleras y otros puntos considerados estratégicos por ambos bandos. Esta dinámica ha convertido la infraestructura energética en uno de los principales escenarios de la confrontación.

Moscú sostiene que su nueva amenaza responde directamente a las acciones de Kiev contra instalaciones rusas. Autoridades locales de Rusia informaron, por ejemplo, de un ataque con drones contra una refinería petrolera situada en el noroeste del país, donde se produjo un incendio. Ucrania, por su parte, ha mantenido operaciones contra objetivos relacionados con la capacidad energética y militar rusa.

El domingo, el ejército ruso también aseguró haber atacado instalaciones en Kiev que, según su versión, eran utilizadas para almacenar explosivos, además de una fábrica vinculada con la producción de drones y municiones. Como ocurre con otros reportes del campo de batalla, estas afirmaciones forman parte de las versiones oficiales de cada bando y no todas pueden verificarse de manera independiente.

Un ataque que dejó decenas de víctimas

La escalada adquirió una dimensión especialmente dramática tras el ataque ocurrido en Myla, en el distrito de Bucha, en las afueras de Kiev. De acuerdo con las autoridades ucranianas, un dron ruso impactó una instalación donde se almacenaba munición y las explosiones posteriores provocaron graves daños en los alrededores.

El presidente Volodimir Zelensky confirmó que el depósito pertenecía a las Fuerzas de Defensa de Ucrania y contenía proyectiles, minas, drones y otro material militar. Las autoridades ucranianas informaron de 37 personas fallecidas y 40 heridas, además de la evacuación de cerca de 400 residentes.

La Fiscalía de Ucrania abrió una investigación para determinar si existieron irregularidades en el almacenamiento de materiales explosivos. Zelensky calificó de negligente que municiones fueran almacenadas cerca de zonas residenciales, mientras las autoridades militares ucranianas cuestionaron la ubicación de estos depósitos.

Putin promete una respuesta contra sectores sensibles

La advertencia actual también se relaciona con declaraciones recientes de Vladimir Putin, quien acusó a Kiev de intentar perjudicar la economía rusa mediante ataques con drones. El mandatario aseguró que Ucrania había abierto una “caja de Pandora” y anticipó una respuesta contra los sectores económicos más sensibles del país.

El mensaje deja entrever que la próxima etapa del conflicto podría concentrarse todavía más en objetivos económicos y energéticos. Para Ucrania, el desafío será proteger una infraestructura ya golpeada por años de guerra, mientras intenta mantener servicios esenciales durante el invierno.

Así, Rusia vuelve a colocar sobre la mesa la posibilidad de una ofensiva de gran escala, mientras Ucrania enfrenta una nueva etapa de presión militar y energética. El riesgo no se limita al campo de batalla: cada ataque contra instalaciones estratégicas puede terminar afectando directamente la vida cotidiana de la población y convertir el próximo invierno en uno de los momentos más delicados de la guerra.

Unidad de Investigación
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