
En Reynosa, el agua se ha convertido en uno de los temas más delicados de la vida cotidiana. Lo que antes parecía un recurso inagotable hoy enfrenta una crisis silenciosa, alimentada por la proliferación de tomas clandestinas que desvían el suministro y afectan a miles de hogares. Cada semana, las autoridades locales detectan entre 100 y 140 conexiones ilegales, una cifra que refleja la magnitud del problema y la urgencia de actuar.
El robo de agua, un daño colectivo que afecta a toda la ciudad
Según Silvia Fernández Gallardo, gerente general del organismo operador de agua, estas conexiones irregulares reducen la presión del servicio, generan pérdidas económicas importantes y representan un delito sancionable por la ley.
“Tomas clandestinas o con derivación, híjole, muchísimas; la verdad es que son entre 100 y 140 por semana, más o menos”, explicó la funcionaria, al reconocer que este problema se ha vuelto cotidiano en diversos sectores de la ciudad.
Más allá del impacto técnico, el robo de agua representa una falta de solidaridad con los vecinos que sí pagan su recibo y una amenaza para la estabilidad del sistema hidráulico de Reynosa.
Programas para regularizarse y recuperar el equilibrio
Ante este panorama, las autoridades exhortaron a la ciudadanía a regularizar su situación a través de los programas Pago Seguro y Temporal (PST), que permiten establecer convenios desde 100 pesos.
“El costo del recibo no solo cubre el agua, sino también el drenaje. La ley nos faculta para cortar ambos servicios en caso de adeudo”, advirtió Fernández Gallardo, quien insistió en la importancia de acercarse a los módulos antes de enfrentar sanciones más severas.
Tecnología y modernización en la medición del consumo
Para frenar el descontrol en las lecturas, el organismo implementa equipos de telemetría en establecimientos comerciales como tiendas de conveniencia. Esta tecnología permitirá registrar el consumo en tiempo real y detectar irregularidades sin necesidad de inspecciones físicas.
La modernización del sistema busca fortalecer la eficiencia operativa, mejorar la transparencia y evitar que las pérdidas técnicas o clandestinas afecten la calidad del servicio en zonas residenciales y empresariales.
Basura y obstrucciones en el río Bravo complican el abasto
A pesar de los esfuerzos por mantener la estabilidad en el suministro, se han retirado grandes cantidades de basura y desechos del cauce del río Bravo, principal fuente de captación para la ciudad.
Durante las labores de limpieza, se detectó incluso un basurero clandestino, lo que generó retrasos en los trabajos de saneamiento. Fernández Gallardo aseguró que actualmente no existen fallas en las bocatomas, pero advirtió que la contaminación podría afectar el abasto si no se refuerza la conciencia ambiental.
Mantenimiento preventivo para evitar cortes prolongados
Como parte del plan operativo, durante los meses de noviembre, diciembre y enero se realizarán labores de mantenimiento preventivo en la infraestructura eléctrica e hidráulica. El objetivo es reducir los efectos de las variaciones de energía y garantizar que los equipos funcionen al 100 por ciento.
“Son trabajos programados, no cortes intencionales. Queremos evitar interrupciones prolongadas y asegurar un servicio continuo para toda la población”, explicó la funcionaria.
Una lucha compartida por el agua de Reynosa
El agua es un recurso limitado, y su manejo requiere la colaboración de todos los sectores. Cada toma clandestina detectada representa un recordatorio de que el problema no solo es técnico, sino cultural.
Las autoridades insisten en que la cultura del agua debe reforzarse desde los hogares, escuelas y comercios. Cuidar, pagar y denunciar irregularidades son acciones necesarias para garantizar que el líquido vital llegue a quienes realmente lo necesitan.
En Reynosa, la batalla por el agua no se libra únicamente en las tuberías: también se libra en la conciencia colectiva de una ciudad que busca equilibrio, justicia y sostenibilidad.