Desde el 9 de septiembre de 2024, Sinaloa vive una de sus etapas más oscuras debido a la disputa entre Los Chapitos y La Mayiza, dos facciones del Cártel de Sinaloa. Este conflicto, que según las autoridades se intensificó tras el presunto engaño que permitió el traslado de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, ha sumido al estado en una crisis de violencia extrema y deterioro social.
Bloqueos carreteros, ejecuciones públicas y grafitis que reflejan la guerra territorial se han vuelto escenas cotidianas para los sinaloenses. El saldo es alarmante: 57 cuerpos sin identificar, comunidades traumatizadas y una economía severamente golpeada.
Las víctimas sin nombre: un reflejo de la crisis humanitaria
En los últimos cuatro meses, el Servicio Médico Forense (Semefo) de Sinaloa ha recibido los cuerpos de 57 personas que no han sido reclamados ni identificados por sus familiares.
Casos más impactantes
- Cuerpo extraído del IMSS Infonavit Humaya: ubicado en Culiacán, fue hallado en condiciones que dificultan su identificación.
- Kilómetro 133 de la autopista Culiacán-Mazatlán: un cuerpo en avanzado estado de descomposición, reflejo del abandono y la violencia extrema.
- Hallazgo en Eldorado y La Huertita: víctimas encontradas en áreas semiurbanas, con claros indicios de tortura.
- Taquería de la colonia Miguel de la Madrid: un cadáver en estado de putrefacción que evidenció la brutalidad del conflicto.
Estos casos representan solo una fracción de la realidad. Las cifras más alarmantes se registraron en octubre, con 34 cuerpos ingresados al Semefo, mientras que en noviembre se sumaron otros 12.
Una guerra económica: impactos más allá de la violencia
La guerra entre Los Chapitos y La Mayiza no solo ha cobrado vidas; también ha impactado gravemente la economía regional.
- Bloqueos carreteros han interrumpido la distribución de productos agrícolas, afectando a pequeños productores y exportadores.
- Los incendios intencionales y enfrentamientos han generado miedo en los sectores turísticos y empresariales, reduciendo las inversiones en el estado.
- Las zonas rurales, escenario de múltiples actos violentos, han quedado aisladas, dificultando el acceso a servicios básicos.
Historias detrás de los números
La magnitud del conflicto no se limita a las cifras frías; detrás de cada cuerpo hay historias de vidas interrumpidas. Entre los cuerpos hallados en diciembre destaca el caso de una víctima carbonizada en el sur de Culiacán, donde las únicas pistas fueron una cadena con un dije en forma de guitarra y unas pulseras.
En el campo de beisbol del sector Country Tres Ríos, la escena de un hallazgo macabro reflejó la realidad de comunidades que ahora son zonas de riesgo.
¿Qué detonó el conflicto?
El enfrentamiento se agravó tras el presunto engaño que resultó en el traslado de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos, acción atribuida a Joaquín Guzmán López, uno de Los Chapitos. Este evento fracturó al Cártel de Sinaloa, provocando una lucha por el control de las rutas y territorios estratégicos en el estado.
Las autoridades han señalado que el conflicto va más allá del narcotráfico: es una guerra por el poder absoluto dentro del cártel y el control de las principales plazas del país.
Acciones gubernamentales insuficientes
Aunque el gobierno estatal ha desplegado operativos con fuerzas federales, los resultados han sido limitados. Las comunidades afectadas critican la falta de estrategias efectivas para frenar la violencia y proteger a las poblaciones vulnerables.
Los expertos advierten que mientras las fuerzas de seguridad reaccionan a los incidentes, el conflicto sigue evolucionando, con nuevas tácticas y mayor intensidad.
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