Percepción de inseguridad es el indicador que hoy muestra un cambio relevante en México. Durante el primer trimestre de 2026, la sensación de riesgo entre la población disminuyó ligeramente en comparación con el cierre de 2025, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
El dato más reciente revela que 61.5 por ciento de los adultos en zonas urbanas consideraron inseguro vivir en su ciudad. Aunque la cifra sigue siendo alta, representa una disminución frente al 63.8 por ciento registrado previamente.
Este ajuste, aunque moderado, refleja un cambio en la percepción colectiva y abre una conversación sobre la evolución de la seguridad en el país.
Diferencias entre hombres y mujeres
La percepción de inseguridad no se vive igual para todos. Según la encuesta, 67.2 por ciento de las mujeres consideraron inseguro su entorno, mientras que en el caso de los hombres la cifra fue de 54.6 por ciento.
Ambos grupos registraron una reducción respecto al trimestre anterior, lo que confirma una tendencia general a la baja. Sin embargo, la diferencia entre géneros sigue siendo significativa, evidenciando distintas experiencias en el espacio público.
Este contraste muestra cómo la percepción de riesgo está influida por factores sociales y cotidianos que afectan de manera distinta a cada grupo.
Ciudades con cambios más marcados
El comportamiento de la percepción de inseguridad varía considerablemente entre ciudades. Algunos lugares registraron incrementos importantes, mientras que otros lograron reducciones notables.
Por ejemplo, Puerto Vallarta, Tepic y Zapopan mostraron aumentos en la percepción de riesgo. En contraste, San Pedro Garza García, Saltillo y Torreón registraron disminuciones importantes.
Estos cambios reflejan la diversidad de contextos en el país, donde cada ciudad enfrenta retos distintos en materia de seguridad.
Espacios donde el miedo sigue presente
A mitad del análisis, la percepción de inseguridad también se expresa en lugares específicos. Los cajeros automáticos en la vía pública encabezan la lista como el espacio donde más personas se sienten en riesgo, seguidos por la calle, el transporte público y las carreteras.
Estos espacios forman parte de la vida diaria, lo que hace que la percepción de inseguridad impacte directamente en la rutina de las personas.
El hecho de que estos entornos sigan siendo considerados inseguros muestra que, aunque hay avances, persisten preocupaciones importantes en la vida cotidiana.
Cambios en los hábitos de la población
La evolución de la percepción de inseguridad también se refleja en los hábitos de los ciudadanos. Una parte significativa de la población ha modificado su comportamiento para reducir riesgos.
Entre los cambios más comunes se encuentra evitar llevar objetos de valor, limitar las salidas nocturnas o restringir la movilidad de menores sin compañía. Estas decisiones, aunque preventivas, muestran el impacto directo de la percepción de inseguridad en la vida diaria.
Además, muchas personas han reducido visitas a familiares o amigos, lo que evidencia cómo el entorno influye incluso en las relaciones sociales.
Expectativas sobre la seguridad
En cuanto al futuro, la percepción de inseguridad sigue marcada por la incertidumbre. Una parte de la población considera que la situación se mantendrá igual, mientras que otro grupo anticipa un posible empeoramiento.
Sin embargo, también hay quienes perciben una mejora o esperan que las condiciones cambien positivamente en los próximos meses.
Estas opiniones reflejan un panorama mixto, donde conviven señales de avance con preocupaciones persistentes.
Confianza en las instituciones
Otro elemento clave en la percepción de inseguridad es la confianza en las instituciones. Las fuerzas armadas, como la Marina y el Ejército, son percibidas como las más efectivas para enfrentar la inseguridad.
La Guardia Nacional también mantiene una valoración positiva, aunque en menor medida. Por otro lado, las policías estatales y municipales reciben niveles más bajos de confianza.
Esta percepción influye en la forma en que la población evalúa las acciones de seguridad y su impacto en el entorno.
Percepción de inseguridad: una señal que sigue evolucionando
En el cierre de este panorama, la percepción de inseguridad muestra una ligera mejora, pero también evidencia que el reto sigue presente.
Los datos reflejan avances en algunos aspectos, pero también la necesidad de continuar trabajando en la seguridad pública para generar mayor confianza entre la población.
Más allá de las cifras, este indicador revela cómo se siente la gente en su día a día, convirtiéndose en una herramienta clave para entender la realidad social del país.
La percepción de inseguridad no solo mide el miedo, sino también la expectativa de cambio, marcando el rumbo de las decisiones y la forma en que los ciudadanos viven su entorno.


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