La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) confirmó un nuevo caso de gusano barrenador del ganado (GBG) en un bovino de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, a solo 113 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. El hallazgo generó alerta internacional, aunque las autoridades mexicanas aseguraron que se trata de un hecho aislado y fue atendido de manera inmediata.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) explicó que las larvas se encontraban en una fase temprana, lo que elimina la posibilidad de aparición de la mosca y minimiza el riesgo de dispersión en la zona libre. Además, el sistema de trampas en el norte de México no ha registrado ninguna mosca adulta de GBG.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) aseguró que tomará las medidas necesarias, con o sin cooperación mexicana, para proteger a su industria ganadera. Brooke Rollins, titular del USDA, enfatizó que la amenaza representa una prioridad de seguridad nacional y que aplicarán un plan de cinco puntas para proteger la frontera y el suministro de alimentos estadounidenses.
La Asociación Nacional de Ganaderos de EU (NCBA) expresó su preocupación por la cercanía del brote a la frontera y pidió al USDA acelerar la construcción de la instalación nacional de moscas estériles. Según Colin Woodall, director ejecutivo de la NCBA, la rápida propagación del gusano por México evidencia la gravedad y urgencia de la amenaza.
Como parte del Plan de Acción Conjunta, personal técnico de Senasica y de la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa, junto con autoridades estatales y comités pecuarios, inspeccionó un cargamento de 100 bovinos procedentes de Minatitlán, Veracruz, para garantizar que no hubiera más animales infectados.
Julio Berdegué, titular de la Sader, informó a su homóloga Brooke Rollins sobre las medidas adoptadas y reafirmó la colaboración de México para evitar cualquier brote que ponga en riesgo a la industria ganadera de ambos países.


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