¿Las redes sociales están afectando el desarrollo de niñas, niños y adolescentes? Esa es una pregunta que cada vez genera mayor preocupación entre investigadores, autoridades educativas y familias. En México, el tema entró de lleno en la agenda pública desde hace más de un mes, cuando el gobierno de Claudia Sheinbaum abrió el debate para maestros, expertos y padres de familia.
Como parte de la discusión, este lunes fue invitado el psicólogo social Ravi Iyer, actual director del Instituto de Psicología de la Tecnología de la Universidad del Sur de California (USC), quien anteriormente trabajó durante varios años en Meta estudiando el impacto social de Facebook y otros productos digitales. Su trayectoria combina la investigación académica con la experiencia directa en el desarrollo de algoritmos utilizados por algunas de las plataformas más importantes del mundo.
Desde el inicio de su participación, Iyer fue contundente: “Sé de primera mano que estos productos pueden diseñarse mejor y sé que la forma en la que están diseñados hoy en día causa daño a los niños”. Para el investigador, el problema no radica únicamente en el tiempo que los menores pasan frente a una pantalla, sino en la manera en que las plataformas fueron diseñadas para captar y mantener su atención.
Algoritmos para retener la atención
Iyer explicó que las empresas tecnológicas suelen optimizar sus algoritmos para maximizar la interacción de los usuarios. En otras palabras, los sistemas aprenden qué contenidos generan más clics, comentarios o tiempo de permanencia y muestran más publicaciones similares. El especialista sostuvo que esta lógica comercial favorece el uso prolongado de las plataformas, aun cuando muchas personas reconocen que preferirían pasar menos tiempo conectadas.
Como ejemplo, recordó que muchos adolescentes reconocen sentirse atrapados por las aplicaciones. Citó estudios en los que 45% de los jóvenes afirmó pasar demasiado tiempo en redes sociales; otro 45% dijo que el uso afecta su sueño y 40% consideró que perjudica su productividad. Además, señaló que siete de cada diez jóvenes consideran que las plataformas manipulan su comportamiento.
Tres riesgos que preocupan
El investigador identificó tres grandes consecuencias del diseño actual de las redes sociales. La primera es el uso excesivo; la segunda, el contacto no solicitado con menores de edad; y la tercera, la exposición involuntaria a contenido sexual o dañino recomendado por los propios algoritmos. En investigaciones internas de Meta citadas por Iyer, un porcentaje de adolescentes reportó haber recibido insinuaciones sexuales o haber visto contenido explícito que nunca buscó.
A ello se suma la exposición frecuente a retos peligrosos, discursos de odio, comentarios ofensivos y otros contenidos que, según estudios realizados en Australia entre menores de 10 a 17 años, aparecen con gran frecuencia en sus pantallas.
Para Iyer, estos materiales no llegan por casualidad, sino porque los sistemas de recomendación privilegian aquello que genera mayor atención e interacción.
El problema está en el diseño
Uno de los argumentos centrales del especialista es que la responsabilidad no puede recaer únicamente en padres, madres o usuarios. A su juicio, características como el desplazamiento infinito, la reproducción automática de videos, las notificaciones permanentes, el conteo público de “me gusta” y las recomendaciones personalizadas son decisiones de diseño que incentivan el uso continuo de las plataformas. “Cada una de ellas puede tomarse de otra manera”, afirmó.
Esta visión coincide con el trabajo que actualmente desarrolla en la Universidad del Sur de California, donde impulsa propuestas para que las plataformas adopten diseños más seguros para menores de edad y reduzcan los riesgos asociados al uso intensivo de redes sociales.
El cambio en otros países
Iyer destacó que algunos tribunales y gobiernos ya comenzaron a exigir modificaciones concretas a las plataformas digitales. Entre las medidas mencionó fortalecer la verificación de edad, ocultar el número de “me gusta” en cuentas de menores, desactivar notificaciones durante la noche y mantener los perfiles infantiles en modo privado por defecto. También planteó impedir que adultos desconocidos puedan enviar mensajes a menores y limitar el tiempo de uso para adolescentes.
El especialista consideró que estas medidas no buscan eliminar la tecnología, sino hacerla más segura.
En distintos foros internacionales ha sostenido que el objetivo es construir plataformas que ayuden a las personas a cumplir sus aspiraciones y no únicamente a permanecer conectadas el mayor tiempo posible.
Además de los posibles efectos sobre la salud mental, Ravi Iyer advirtió que el uso prolongado de dispositivos también reduce el tiempo destinado al ejercicio, al descanso y a la convivencia familiar. Recordó que algunos estudios estiman que muchos menores utilizan redes sociales alrededor de cinco horas diarias y que una parte importante supera incluso las ocho horas. Esa pérdida de sueño y actividad física puede traducirse en problemas tanto físicos como emocionales.
También mencionó investigaciones que relacionan el uso intensivo de redes sociales con mayores niveles de ansiedad, depresión, comparación social y, en algunos países, incrementos en las tasas de suicidio entre adolescentes. A ello se suman riesgos como el chantaje mediante imágenes íntimas y el contacto con adultos que buscan aprovecharse de menores de edad.
NOTA DE CONTEXTO
PROFESORES OPINARÁN ANTES DE VOLVER A CLASES
La Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció un proceso de consulta para conocer la opinión de más de un millón de maestros sobre el uso de dispositivos digitales en las escuelas antes del inicio del próximo ciclo escolar.
Durante los trabajos del Consejo Técnico Intensivo, programados para el 24 y 25 de agosto, docentes de más de 200 mil escuelas de educación básica discutirán qué medidas consideran necesarias para regular la presencia de teléfonos celulares y otros dispositivos digitales en los planteles. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, explicó que el objetivo es abrir un diálogo nacional antes de tomar nuevas decisiones sobre este tema.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el propósito del debate no es prohibir la tecnología, sino construir reglas que permitan un uso más seguro de las plataformas digitales.
Explicó que el primer paso será escuchar la opinión del magisterio sobre el uso de teléfonos celulares en las escuelas y posteriormente ampliar la discusión hacia la regulación del diseño de las redes sociales y la protección de niñas, niños y adolescentes.
Así, mientras la evidencia científica continúa acumulándose y distintos países impulsan nuevas regulaciones, México inicia una discusión que involucra a docentes, especialistas, madres, padres de familia y autoridades. El reto, coinciden gobierno y expertos, será encontrar un equilibrio entre aprovechar los beneficios de la tecnología y reducir los riesgos que, según investigadores como Ravi Iyer, pueden derivarse del diseño actual de muchas redes sociales.
NOTA DE CONTEXTO
EL CASO DE NUEVO MÉXICO COMO REFERENCIA
Para el investigador Ravi Iyer, el caso del estado de Nuevo México representa uno de los avances más importantes en la protección de niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos de las redes sociales.
Contó que un tribunal determinó que las empresas propietarias de estas plataformas tienen responsabilidad legal por algunos daños derivados del diseño de sus productos y ordenó implementar cambios para reducir la exposición de los menores a contenidos y contactos no deseados.
Entre las medidas se encuentran reforzar la verificación de edad, mantener las cuentas de adolescentes en modo privado, ocultar el número de “me gusta”, limitar el tiempo de uso, desactivar las notificaciones durante la noche e impedir que adultos desconocidos puedan enviar mensajes a menores.
Para el especialista, estas acciones constituyen un primer paso hacia plataformas más seguras. Y considera que este modelo podría extenderse gradualmente a otros estados de Estados Unidos y a más países.
De hecho, explicó que ya existen regulaciones similares en distintas jurisdicciones y que las restricciones aplicadas en Nuevo México podrían convertirse en una referencia internacional para exigir que las empresas tecnológicas prioricen la seguridad de los menores por encima del tiempo que permanecen conectados.


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