Ser policía significa asumir una de las profesiones con mayor riesgo en México. Quienes portan un uniforme son los primeros en responder ante un asalto, un enfrentamiento, una persecución o una emergencia. Sin embargo, detrás de esa responsabilidad también hay jornadas largas, presión constante y, en muchos casos, salarios que apenas alcanzan para sostener a una familia.
El más reciente Censo Nacional de Seguridad Pública Federal y Estatal del Inegi permite asomarse a esa realidad y revela datos que ayudan a entender cómo están conformadas las corporaciones del país, cuánto ganan sus integrantes y cómo se encuentran entidades como Yucatán y Quintana Roo.
Las cifras hablan de las personas que integran las instituciones de seguridad, de la forma en que se distribuye el trabajo y de los recursos humanos con los que cuentan los estados para proteger a la población. En conjunto, la Guardia Nacional y las corporaciones estatales sumaban 277 mil 137 personas adscritas al cierre de 2025, de las cuales 155 mil 858 pertenecían a instituciones estatales y 121 mil 279 a la Guardia Nacional.
Un trabajo de alto riesgo
Hay un dato que llama la atención del informe y es el relacionado con los ingresos. Mientras la mayor parte del personal de la Guardia Nacional recibe salarios que oscilan entre los 20 mil y los 30 mil pesos mensuales, la realidad de las corporaciones estatales es distinta. El Inegi encontró que el 54.7 por ciento del personal de las instituciones de seguridad pública estatales percibe ingresos de hasta 20 mil pesos mensuales.
La diferencia resulta llamativa porque son precisamente los policías estatales quienes realizan gran parte del trabajo cotidiano en las calles. Son quienes atienden reportes ciudadanos, patrullan colonias, responden a llamadas de emergencia y participan en operativos contra la delincuencia. En muchas ocasiones, son el primer contacto entre la autoridad y la población.
El contraste con la Guardia Nacional también es evidente. El reporte indica que el 90.8 por ciento de sus integrantes percibe ingresos de entre 20 mil y 30 mil pesos mensuales, un rango salarial superior al predominante entre los cuerpos policiales estatales.
Necesario mejorar ingresos
La discusión sobre los salarios cobra todavía mayor relevancia cuando se observa otro indicador del mismo documento. Durante 2025 fallecieron 479 integrantes de instituciones de seguridad pública en el país. De ellos, 365 pertenecían a corporaciones estatales y 114 a la Guardia Nacional. El reporte no detalla las causas de cada fallecimiento, pero la cifra ilustra los riesgos inherentes a esta profesión.
La combinación de ambos datos abre un debate de interés público. ¿Es suficiente el salario que reciben miles de policías estatales frente a las responsabilidades que desempeñan?
La pregunta cobra fuerza cuando se considera que diariamente enfrentan situaciones que pueden poner en peligro su integridad física y, en algunos casos, su vida.
La necesidad de mejorar los ingresos de los policías no es una idea nueva. En 2025, periodo que se analiza en el reporte del Inegi, la secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa Franco, afirmó que es indispensable “fortalecer la carrera policial a través de la mejora salarial”, mediante un enfoque que considere no solo el ámbito laboral, sino también “las condiciones de vida, económicas y familiares que enfrentan los elementos en cada región del país”.
La funcionaria sostuvo que avanzar hacia salarios dignos forma parte del fortalecimiento institucional de las corporaciones policiales.
YUCATÁN, MÁS POLICÍAS POR HABITANTE
El informe también ofrece datos que ayudan a entender la situación de Yucatán. Uno de los más relevantes es que la entidad registra una tasa de 1.7 policías estatales por cada mil habitantes, una de las más altas del país. Sólo Tabasco e Hidalgo presentan cifras superiores.
De esta manera se puede apreciar que, en proporción a su población, Yucatán dispone de una cantidad importante de personal policial, lo que facilita la vigilancia, mejora la capacidad de respuesta y permite una mayor presencia en calles, carreteras y comunidades.
Sin embargo, es importante hacer una precisión. El censo del Inegi no afirma que este mayor número de policías sea la causa de los bajos índices delictivos que caracterizan a Yucatán. Lo que sí muestra el documento es cómo se distribuyen las funciones de su personal. En Yucatán, el 55.7 por ciento del personal policial realiza labores de reacción, mientras que el 34.9 por ciento participa en tareas de prevención y el 10.4 por ciento en actividades de investigación.
Por ello, la corporación yucateca mantiene una importante capacidad de respuesta operativa ante incidentes, aunque también conserva personal dedicado a prevenir delitos e investigar hechos delictivos.
Otro aspecto que aparece en el reporte es la participación de las mujeres. En Yucatán representan poco más de una quinta parte del personal, una proporción similar al promedio observado en otras corporaciones del país, es decir, aunque la presencia femenina ha aumentado con los años, la seguridad pública sigue siendo una actividad predominantemente masculina.
Los datos del censo permiten así enriquecer el análisis sobre uno de los estados que con frecuencia aparece entre los de menor incidencia de delitos de alto impacto. Si bien el documento no explica las razones de ese comportamiento, sí ofrece información valiosa sobre los recursos humanos con los que cuenta su corporación policial.
QUINTANA ROO, UN PANORAMA QUE PLANTEA PREGUNTAS
En el caso de Quintana Roo, el reporte presenta una situación distinta. La entidad aparece en la tabla sobre funciones del personal policial estatal, aunque con porcentajes considerablemente menores a los observados en otras entidades para las categorías de prevención, reacción, proximidad social e investigación.
El documento señala que el 1.2 por ciento del personal desempeña funciones de prevención; el 1.4 por ciento participa en labores de reacción; el 2.6 por ciento realiza actividades de proximidad social y el 1.3 por ciento trabaja en investigación.
Sin embargo, estos datos deben interpretarse con cuidado. El propio Inegi advierte que los porcentajes son independientes y que una misma persona puede desempeñar varias funciones al mismo tiempo. Por ello, estas cifras no significan que únicamente esos porcentajes de policías realicen dichas actividades, sino que reflejan la forma en que fueron reportadas las funciones del personal durante el levantamiento del censo.
Aun con esa aclaración, el caso de Quintana Roo despierta interés porque sus registros difieren notablemente del promedio nacional. Esto abre la puerta a nuevas preguntas: ¿la corporación organiza de manera distinta las responsabilidades de sus elementos?, ¿existen funciones que no aparecen en esta clasificación?, ¿la metodología utilizada por la institución estatal para reportar la información difiere de la empleada en otras entidades? El reporte del Inegi ofrece una fotografía estadística, pero no profundiza en las razones detrás de esos resultados.
Lo que sí deja claro el documento es que la seguridad pública no puede evaluarse únicamente a partir de la incidencia delictiva. También es necesario conocer cuántos policías existen, cómo se distribuyen, qué funciones desempeñan, cuánto ganan y cuáles son las condiciones en las que realizan su trabajo.
LA SEGURIDAD POLICIACA EN CIFRAS
Personal de la GN y corporaciones estatales en la Península:
Yucatán: 5,519
Quintana Roo: 3,129
Campeche: 1,584
Elementos a nivel nacional:
Corporaciones estatales: 277,137
Guardia Nacional: 121,279
Personal adscrito a Seguridad Pública de los estados:
Policía Preventiva: 93,264
Policía bancaria, comercial y/o auxiliar: 10,945
Policía de Tránsito, Movilidad y Seguridad Vial: 7,047
Otro tipo de corporación policial: 9,426
Áreas administrativas: 24,403
Áreas de apoyo: 7,605
Mandos: 3,108
Personal adscrito a la Guardia Nacional en los estados:
Personal con algún grado de organización jerárquica: 112,588
Tropa: 107,989
Fuente: Inegi, 2025.


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