El Gobierno de México anunció una inversión superior a los dos mil millones de pesos para reforzar la atención del sargazo en el Caribe mexicano, en lo que representa el mayor esfuerzo económico realizado hasta ahora para enfrentar un fenómeno que, año tras año, pone en riesgo las playas, los ecosistemas y una de las principales actividades económicas del país: el turismo.
La estrategia busca cambiar el enfoque tradicional. En lugar de retirar la macroalga cuando ya cubrió la arena, la prioridad será interceptarla en el mar antes de que alcance la costa.
El plan será ejecutado en dos etapas por la Secretaría de Marina. La primera contempla una inversión de 768.7 millones de pesos durante 2026 para incrementar la capacidad de recolección marítima de mil 227 a mil 870 toneladas diarias. Para lograrlo se adquirirán dos remolcadores, seis embarcaciones sargaceras costeras, barreras dinámicas y alrededor de 50 kilómetros de barreras de contención que protegerán las zonas con mayor impacto: Cancún, Puerto Morelos, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual. La segunda fase, prevista para 2027, buscará elevar la capacidad hasta cuatro mil toneladas diarias mediante nuevos buques sargaceros, más barreras y mayor equipo para limpieza de playas.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el objetivo principal es evitar que el sargazo llegue a la costa y comience su proceso de descomposición, ya que ahí es donde genera mayores afectaciones ambientales y económicas.
“El Gobierno de México está poniendo dos mil millones de pesos para la atención integral del sargazo. ¿Qué vamos a hacer? Capturar más en el mar”, afirmó. También destacó que el reforzamiento se realiza en coordinación con hoteleros, autoridades estatales y la Secretaría de Marina.
La estrategia incorpora tecnología de monitoreo satelital, sistemas de alerta temprana y nuevas barreras dinámicas capaces de concentrar la macroalga para facilitar su captura en aguas abiertas.
El secretario de Marina, Pedro Raymundo Morales Ángeles, explicó que recolectar el sargazo directamente en mar abierto resulta poco eficiente porque la macroalga viaja dispersa. “Tenemos que concentrarlo para que los buques puedan recolectarlo con mayor facilidad”, señaló.
Además de la infraestructura marítima, el proyecto contempla fortalecer la limpieza de playas mediante maquinaria especializada y mejores prácticas para evitar la pérdida de arena durante la recolección. Fonatur trabajará junto con la Marina, el Gobierno de Quintana Roo y el sector hotelero para instalar sitios adecuados de disposición final del sargazo mediante geomembranas e infraestructura ambientalmente segura, con el propósito de que la mayor parte del material pueda aprovecharse posteriormente en procesos industriales.
2026, el año más crítico
La inversión llega en el momento más complicado desde que comenzaron los registros masivos del fenómeno. De acuerdo con la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, 2026 representa el peor año de arribazones de sargazo en la historia reciente del Caribe mexicano.
Las cifras muestran una dimensión sin precedente: actualmente navegan en esta región hasta 90 mil 538 toneladas de sargazo cada día y se estima que cerca del 10% termina llegando a las costas de Quintana Roo. Esto significa que diariamente pueden arribar más de nueve mil toneladas de la macroalga, cuatro veces más que en 2025 y 27 veces por encima del promedio histórico.
La explicación científica se encuentra a miles de kilómetros de distancia. Bárcena recordó que el problema comenzó cuando el llamado Mar de los Sargazos dejó de permanecer confinado frente a Florida alrededor de 2011. Posteriormente, las corrientes marinas llevaron la macroalga hacia el Atlántico tropical, entre África y Brasil, donde las descargas de nutrientes provenientes principalmente de actividades agrícolas favorecieron una reproducción masiva. Desde entonces, las corrientes y los vientos empujan enormes cantidades de sargazo hacia el Caribe cada temporada.
Sargazo, un desafío permanente
La gobernadora Mara Lezama subrayó que el sargazo dejó de ser un fenómeno temporal para convertirse en un desafío permanente. “Es un reto regional recurrente y de gran escala que ocurre a miles de kilómetros de nuestras costas”, afirmó.
También recordó que el estado ha fortalecido un Centro Estatal de Monitoreo Ambiental, considerado único en América Latina, que utiliza imágenes de diez satélites de la Agencia Espacial Europea para vigilar más de 140 playas y elaborar pronósticos diarios sobre el desplazamiento de la macroalga.
Ese monitoreo permite emitir diariamente un “semáforo del sargazo”, una herramienta que informa qué playas presentan afectaciones y cuáles permanecen libres de la macroalga.
Insistió en que el fenómeno no afecta al mismo tiempo toda la costa quintanarroense, por lo que muchos destinos mantienen condiciones favorables para los visitantes incluso durante la temporada más intensa.
Añadió que desde el inicio de la actual administración estatal se han invertido más de 770 millones de pesos para atender el fenómeno. Los recursos han permitido fortalecer el monitoreo, ampliar la coordinación con la Secretaría de Marina, instalar barreras de contención, mejorar la logística de limpieza y trabajar junto con la academia, organizaciones civiles y empresarios turísticos.
Hoteleros, participación activa
La iniciativa privada también ha desempeñado un papel cada vez más relevante. Hoteles de Cancún, Puerto Morelos, Riviera Maya y Tulum han instalado barreras marinas, desarrollado sistemas propios de recolección y adaptado maquinaria para reducir la pérdida de arena durante la limpieza.
Sebastián Ramírez, titular de Fonatur, destacó que algunos complejos turísticos ya logran separar el sargazo seco de la arena para reutilizar posteriormente ese material en la recuperación de dunas costeras, disminuyendo así la erosión de las playas.
El empresario José Chapur, propietario de Moon Palace, consideró que el trabajo conjunto entre autoridades y hoteleros representa un cambio de rumbo frente al problema. “Es un trabajo en equipo y no es ni todos los días ni todas las playas”, señaló, al explicar que actualmente las acciones prioritarias se concentran en los destinos con mayor exposición turística.
Por su parte, Iván Chávez, vicepresidente de Grupo Vidanta, aseguró que el intercambio de experiencias entre empresas permitió construir una estrategia mucho más sólida. “Durante años cada uno peleó esta batalla por su cuenta… Hoy eso se acabó. Ya no hay esfuerzos aislados, hay un solo esfuerzo y es de todo México”, afirmó.
DE PROBLEMA AMBIENTAL A MATERIA PRIMA
Mientras una parte de los esfuerzos se concentra en impedir que el sargazo llegue a las playas, otra apuesta busca convertir esa enorme cantidad de biomasa en una oportunidad económica. La estrategia gubernamental incluye el desarrollo de una economía circular que permita aprovechar la macroalga para fabricar productos con valor agregado y reducir los costos asociados a su disposición final.
Fonatur informó que ya existen empresas capaces de transformar el sargazo en biofertilizantes, biocarbón y biogás. También se trabaja junto con la Secretaría de Ciencia y la Secretaría de Medio Ambiente para impulsar nuevas tecnologías que permitan reciclar la mayor cantidad posible del material recolectado. La intención es que el sargazo deje de ser únicamente un residuo y se convierta en una fuente de materias primas para distintas industrias.
En Quintana Roo ya funciona una planta para producir biogás a partir del sargazo, proyecto que recibió una inversión superior a 14 millones de pesos. La gobernadora Mara Lezama explicó que la instalación permitió comprobar que la macroalga puede pasar de ser un pasivo ambiental a convertirse en un activo económico. Además, destacó el crecimiento de empresas que elaboran biofertilizantes utilizando hasta 94% de sargazo fresco como materia prima.
Las posibilidades de aprovechamiento continúan ampliándose. La gobernadora mencionó que investigadores y empresas desarrollan productos como bloques para construcción, lápices, sandalias y otros materiales elaborados con derivados del sargazo, aunque enfatizó que cada uno deberá contar con las certificaciones científicas y sanitarias correspondientes antes de comercializarse.
Uno de los casos más avanzados es Carbonwave. Su director, Félix Navarrete, explicó que la empresa ya produce biofertilizantes certificados por Cofepris y exporta parte de su producción. “Es muy importante cambiar la narrativa del sargazo”, afirmó. “El sargazo se puede refinar, sus elementos pueden aislarse y tiene grandes bondades”. Además del fertilizante agrícola, la empresa desarrolla ingredientes para la industria cosmética y un biotextil elaborado con esta macroalga.
La presidenta Claudia Sheinbaum añadió que el sargazo también comienza a utilizarse para fabricar ladrillos destinados a la construcción, mientras continúan las investigaciones para ampliar sus aplicaciones industriales. El éxito de estas iniciativas, coincidieron autoridades y empresarios, dependerá de capturar la mayor cantidad posible de sargazo cuando aún permanece en el mar, donde conserva mejores condiciones para su aprovechamiento.
Afirmó que, más que una respuesta de emergencia, la estrategia presentada busca convertir un problema ambiental que afecta a más de 30 países del Caribe en una política permanente capaz de proteger las playas mexicanas y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades económicas para Quintana Roo.
CANCÚN RECIBIRÁ CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE SARGAZO
Los próximos 1 y 2 de octubre, Cancún será sede de la conferencia internacional “Unión Europea-Caribe Global Gateway sobre Sargazo”, un encuentro que reunirá a representantes de gobiernos, científicos, organismos internacionales y especialistas para analizar soluciones frente al crecimiento del sargazo en el Caribe.
La gobernadora Mara Lezama informó que el foro contará con el respaldo de la Unión Europea y buscará fortalecer la cooperación entre los países más afectados por este fenómeno.
En tanto, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, explicó que asistirán delegaciones de prácticamente todos los países del Caribe, entre ellos República Dominicana y Barbados, además de representantes de Brasil y Japón. Señaló que México compartirá su experiencia en monitoreo satelital, contención y recolección de sargazo en el mar, mientras que Japón ha mostrado interés en colaborar con tecnología, particularmente con embarcaciones especializadas para la captura de la macroalga.
El encuentro se realizará en un contexto en el que 2026 registra las mayores arribazones de sargazo de la historia en Quintana Roo. Se esperan que esta conferencia permita impulsar proyectos de investigación, intercambio de tecnología y estrategias regionales para enfrentar un problema que afecta a más de 30 países del Caribe y que representa uno de los principales desafíos ambientales, turísticos y económicos para la región.


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