Los diagnósticos de depresión en la península de Yucatán registraron un incremento de 10.2% durante este año, una cifra que, aunque mantiene en alerta a las autoridades de salud, también es señal de un cambio importante en la manera en que la población enfrenta los problemas relacionados con su salud mental.
De acuerdo con el Boletín de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, entre el 1 de enero y el 25 de julio de 2026 se confirmaron 4 mil 806 diagnósticos de depresión en Quintana Roo, Campeche y Yucatán.
Durante el mismo periodo de 2025 se habían contabilizado 4 mil 362 casos, lo que representa un incremento de 444 diagnósticos, equivalente al 10.2%.
Del total registrado este año, Yucatán concentra la mayor cantidad de pacientes con 3 mil 102 casos, seguido por Campeche con 893 y Quintana Roo con 811.
La psicóloga Alim Yam, consultada para este reportaje, considera que detrás de este aumento también existe un mensaje alentador, pues cada vez más personas están identificando los síntomas, dejando de normalizar el malestar emocional y acudiendo con profesionales para recibir atención.
Hay una mayor conciencia
La experta explica que el incremento no debe interpretarse únicamente como un crecimiento de la enfermedad, sino también como el resultado de una sociedad que poco a poco comienza a entender la importancia de cuidar la salud mental de la misma manera que cuida la salud física.
“Hace algunos años era muy común que las personas vivieran con síntomas de depresión durante meses o incluso años sin recibir un diagnóstico. Muchas veces atribuían lo que sentían al estrés, al cansancio, a problemas familiares o laborales, cuando en realidad ya existía un trastorno que requería atención profesional.
“Hoy podemos ver un cambio importante. Las personas tienen mayor acceso a información, conocen mejor los síntomas y entienden que sentirse emocionalmente mal durante un periodo prolongado no es algo que deba normalizarse. Eso hace que más personas lleguen a consulta y, por consecuencia, aumenten los diagnósticos”, afirma.
Alim Yam explica que las campañas de concientización, la difusión de información en redes sociales y una conversación más abierta sobre la salud mental han contribuido a que la población busque apoyo con mayor rapidez.
“Cada vez vemos más pacientes que llegan en etapas tempranas. Antes muchas personas acudían cuando la depresión ya había afectado su trabajo, sus relaciones familiares o incluso su capacidad para realizar actividades cotidianas. Ahora muchas llegan apenas identifican que algo no está bien y eso representa una diferencia enorme en el tratamiento y en las posibilidades de recuperación”, subraya.
Hay que romper el estigma
Durante muchos años, hablar de depresión estuvo rodeado de prejuicios. La psicóloga Alim Yam explica que todavía existen personas que consideran que este trastorno puede superarse únicamente con fuerza de voluntad, una idea que ha provocado que miles de pacientes retrasen la búsqueda de ayuda profesional.
“Todavía escuchamos frases como ‘échale ganas’, ‘todo está en tu mente’ o ‘ya se te va a pasar’, cuando la realidad es que la depresión es una enfermedad que modifica la forma en que una persona piensa, siente y actúa.
“No desaparece simplemente con buena actitud. Requiere acompañamiento profesional y, en algunos casos, tratamiento médico. Lo positivo es que cada vez son más las personas que entienden esto y dejan de sentir vergüenza por acudir al psicólogo o al psiquiatra”, dijo.
Alim Yam destacó que este cambio cultural también ha permitido que familiares, amigos y compañeros de trabajo sean más empáticos y puedan identificar señales de alerta para recomendar atención especializada.
NOTA DE CONTEXTO
DETECTAR ANTES LA DEPRESIÓN EVITA CUADROS GRAVES
La psicóloga Alim Yam explica que uno de los principales beneficios de este cambio de conciencia es que las personas buscan ayuda antes de que la enfermedad evolucione y afecte de manera importante su calidad de vida.
“Cuando una persona recibe atención durante las primeras etapas de la depresión, tiene mayores posibilidades de recuperarse en menos tiempo y con menos complicaciones”, afirma.
La experta asegura que la intervención temprana permite trabajar herramientas emocionales, fortalecer las redes de apoyo y evitar que el trastorno avance hacia episodios más severos que incluso pueden poner en riesgo la vida del paciente. “Por eso siempre insistimos en que pedir ayuda es un acto de autocuidado y no un motivo de vergüenza”, dice.
Añade que es importante prestar atención cuando los síntomas permanecen durante varias semanas y comienzan a interferir con la vida diaria.
“No hablamos únicamente de sentirse triste uno o dos días. La depresión suele manifestarse con una pérdida constante del interés por actividades que antes resultaban agradables, dificultad para concentrarse, alteraciones importantes en el sueño o el apetito, sensación de desesperanza, cansancio permanente e incluso pensamientos muy negativos sobre uno mismo. Cuando estas señales persisten, es momento de buscar apoyo profesional”, subraya.
NOTA DE CONTEXTO
PREVENCIÓN, LA MEJOR HERRAMIENTA
Aunque las cifras muestran un incremento en los diagnósticos, la psicóloga Alim Yam considera que el mayor problema sigue siendo lograr que más personas reciban atención antes de desarrollar complicaciones.
Explica que acudir a terapia no significa esperar a que exista una crisis emocional, sino aprender herramientas para afrontar el estrés, la ansiedad, las pérdidas, los cambios de vida y otros factores que pueden afectar el bienestar psicológico.
“Así como acudimos al médico para prevenir enfermedades físicas, también deberíamos hacerlo con la salud mental. La terapia no solamente sirve cuando existe una depresión diagnosticada; también ayuda a desarrollar habilidades para enfrentar situaciones difíciles antes de que se conviertan en un problema mayor”, dice.
Añade que fortalecer la educación emocional desde la infancia, promover espacios seguros para hablar sobre las emociones y facilitar el acceso a servicios de salud mental serán factores clave para reducir el impacto de la depresión en los próximos años.
PANORAMA DE LA DEPRESIÓN EN LA PENÍNSULA
4,806 diagnósticos al 25 de julio de 2026
4,362 diagnósticos en el mismo periodo de 2025
10.2% es el incremento anual
POR ESTADOS
Yucatán: 3,102 casos
Campeche: 893 casos
Quintana Roo: 811 casos
ATENTOS A LAS SEÑALES DE ALERTA
• Tristeza persistente durante varias semanas
• Pérdida de interés por actividades habituales
• Alteraciones del sueño o del apetito
• Cansancio constante sin causa aparente
• Dificultad para concentrarse
• Sentimientos frecuentes de culpa o desesperanza
• Aislamiento social
• Pensamientos negativos recurrentes
¿CUÁNDO BUSCAR AYUDA PROFESIONAL?
• Si los síntomas persisten por más de dos semanas
• Cuando las emociones interfieren con el trabajo, la escuela o la vida familiar
• Si existe dificultad para realizar actividades cotidianas
• Cuando aparecen pensamientos de hacerse daño o de que la vida no vale la pena
• Si familiares o amigos notan cambios importantes en el estado de ánimo
¿QUÉ MÁS PODEMOS HACER?
• Hablar sobre las emociones con personas de confianza
• Evitar minimizar o normalizar el sufrimiento emocional
• Buscar atención psicológica desde los primeros síntomas
• Mantener hábitos saludables de sueño, alimentación y actividad física
• Recordar que pedir ayuda es una muestra de cuidado personal, no de debilidad


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