Washington se prepara para un día histórico. Donald Trump recibirá a Volodimir Zelenski en la Casa Blanca, con la mirada del mundo puesta en la posibilidad de un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia. Pero el ambiente no es de celebración, sino de tensión.
Putin, desde Moscú, ya puso su condición: la anexión definitiva de Donetsk y Luhansk. Para Trump, esto podría significar el fin inmediato de la guerra. Para Zelenski, en cambio, aceptar tal propuesta sería traicionar la soberanía de su país.
El tablero geopolítico: aliados frente a la presión
El presidente ucraniano no llega solo. Lo acompañan líderes europeos como Emmanuel Macron, Ursula von der Leyen y Mark Rutte. Todos saben que ceder territorios abre la puerta a más ambiciones del Kremlin.
Europa teme que aceptar el armisticio propuesto por Putin legitime el expansionismo ruso y debilite la seguridad del continente. Mientras tanto, Trump parece inclinado a negociar con Moscú a costa de la integridad de Ucrania.
Putin y su estrategia: el sueño imperial
Putin ya demostró su visión imperial al anexar Crimea en 2014. Ahora busca consolidar el control del Donbás y congelar la línea de combate en Kherson y Zaporizhzhia.
En Alaska, el líder ruso sedujo a Trump con un discurso pragmático: “ceder ahora para ganar la paz definitiva”.
Pero detrás de esa narrativa, Europa ve un plan a largo plazo para expandir los dominios rusos.
Trump, entre la diplomacia y la presión
El presidente estadounidense regresa a Washington con el aire de haber alcanzado “avances históricos”. En sus palabras: “Es mejor un armisticio que un simple alto el fuego”.
Su postura inquieta a la OTAN, que teme que este acuerdo sea una victoria encubierta de Moscú.
Zelenski: resistencia hasta el final
Zelenski, firme desde el inicio del conflicto, nunca aceptó ceder regiones. Para él, la paz no puede construirse sobre la entrega de territorio soberano. El líder ucraniano llega a la Casa Blanca dispuesto a confrontar la estrategia de Trump y defender la independencia de su nación.
Su dilema es claro: ¿cómo mantener el apoyo internacional sin aceptar un acuerdo que comprometa el futuro de Ucrania?
¿Qué está en juego en Washington?
El encuentro en la Casa Blanca no solo definirá el rumbo de la guerra en Ucrania, sino también la influencia de Estados Unidos en la política mundial.
Un pacto Trump-Putin podría reconfigurar la OTAN, modificar la seguridad europea y marcar un precedente en los conflictos internacionales.
Trump y Zelenski llegan a su reunión con visiones opuestas sobre cómo negociar la paz con Putin. Mientras uno apuesta por la cesión de territorios a cambio de un armisticio, el otro defiende la integridad territorial como principio irrenunciable.
La Casa Blanca será testigo de una de las decisiones más delicadas en la historia reciente: ¿se impondrá la diplomacia pragmática de Trump o la resistencia férrea de Zelenski?


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