En un momento decisivo para Medio Oriente, el presidente Donald Trump ha confirmado una reunión de alto nivel con los líderes de Qatar, un país clave en la mediación del acuerdo de paz en Gaza. El encuentro se realizará durante una escala técnica en la base aérea de Al Udeid, sede del comando regional de las fuerzas estadounidenses en el Golfo.
La reunión, que no figuraba inicialmente en la agenda oficial, subraya la creciente importancia de Doha como actor diplomático en la región. Según fuentes de la Casa Blanca, tanto el emir Tamim bin Hamad Al Thani como el primer ministro Mohamed bin Abdulrahman Al Thani subirán al Air Force One para mantener una conversación privada con el mandatario estadounidense antes de su llegada a Asia.
Qatar, mediador esencial entre Israel y Hamás
Desde el estallido de la guerra entre Israel y Hamás, Qatar ha actuado como mediador silencioso pero eficaz en las conversaciones indirectas que buscan mantener el alto al fuego. Junto con Estados Unidos, Egipto y Turquía, Doha forma parte del grupo de países garantes del frágil acuerdo de paz que permitió la reapertura parcial de corredores humanitarios y la llegada de ayuda médica a Gaza.
El emir catarí, Tamim bin Hamad Al Thani, recibió recientemente al presidente turco Recep Tayyip Erdogan para evaluar los próximos pasos en la estabilización del territorio palestino. Uno de los temas centrales fue la posible creación de una fuerza multinacional de seguridad para proteger las zonas de reconstrucción en Gaza, así como el futuro político de Hamás dentro del proceso.
Escala estratégica antes de la gira asiática
Trump realizará su primera gira asiática desde su regreso al poder, con paradas en Malasia, Corea del Sur, Japón y China. Además, se prevé un encuentro con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y con el líder norcoreano Kim Jong Un.
El secretario de Estado Marco Rubio, recién llegado de una misión diplomática en Israel, acompañará al presidente durante esta escala estratégica. Según funcionarios estadounidenses, el objetivo es fortalecer la coordinación con Qatar para preservar el frágil equilibrio en Medio Oriente antes de que se intensifiquen las tensiones regionales.
“Qatar ha demostrado ser un socio confiable, incluso en los momentos más críticos”, afirmó un alto funcionario del Departamento de Estado, subrayando que el país del Golfo “ha contribuido a mantener abierta una línea de comunicación entre Israel y Hamás que de otro modo se habría perdido”.
Diplomacia y poder blando en el Golfo
La base aérea de Al Udeid, ubicada cerca de Doha, alberga a más de 10,000 efectivos estadounidenses y representa el epicentro militar y diplomático de Washington en la región. Esta infraestructura ha sido clave para operaciones en Irak, Siria y Afganistán, y ahora se consolida como el punto de encuentro de una diplomacia de alto impacto.
Para Trump, el acercamiento a Qatar tiene también un componente simbólico: reafirmar la influencia de Estados Unidos en Medio Oriente tras los recientes avances diplomáticos de China en la región.
En palabras de un analista del Council on Foreign Relations, “Doha se ha convertido en el puente indispensable entre Occidente y el mundo árabe”.
Una tregua en la cuerda floja
Aunque el acuerdo de paz en Gaza ha logrado reducir los ataques, los analistas advierten que la situación sigue siendo volátil. Las tensiones internas en Israel, el bloqueo económico y la crisis humanitaria amenazan con romper la tregua si no se garantiza una mediación constante.
Por eso, la reunión entre Trump y los líderes cataríes podría marcar un punto de inflexión diplomático. Un gesto que, más allá de la logística militar, busca mantener viva la esperanza de una paz duradera en una región acostumbrada a los conflictos cíclicos.


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