Un grupo de obispos y monjas católicos de Estados Unidos ha alzado la voz contra las políticas migratorias de Donald Trump, acusando al expresidente de separar familias, incitar al miedo y trastornar la vida de comunidades enteras. La crítica se hizo pública en un panel organizado en la Universidad de Georgetown, donde líderes religiosos compartieron experiencias en primera línea del conflicto migratorio.
Para muchos de ellos, la aplicación de estas medidas no solo afecta a los migrantes, sino también a la vida cotidiana de miles de familias que temen enviar a sus hijos a la escuela, acudir al trabajo o incluso ir a misa por miedo a ser detenidos y deportados.
Un testimonio de dolor y esperanza
El obispo auxiliar de Washington, D.C., Evelio Menjivar Ayala, describió la situación con crudeza: “Lo que veo en los ojos de la gente es dolor y una profunda confusión”. Él mismo conoce la realidad de los inmigrantes, ya que cruzó la frontera ilegalmente en 1990 huyendo de la guerra civil en El Salvador. Décadas después, convertido en ciudadano estadounidense y en el primer obispo salvadoreño del país, asegura que su misión es dar voz a quienes viven con miedo.
La hermana Norma Pimentel, reconocida activista y directora de Catholic Charities en Rio Grande Valley, relató cómo visitó familias en centros de detención en condiciones “terribles”. Su testimonio conmovió incluso a los agentes de la Patrulla Fronteriza, quienes le agradecieron recordarle que los migrantes “son seres humanos”. Para Pimentel, mantener viva la esperanza es esencial para sostener a las familias que luchan en medio de la adversidad.
La política migratoria bajo la administración Trump
Uno de los puntos más controvertidos fue la decisión de dar más libertad a los agentes de inmigración para realizar arrestos en escuelas y lugares de culto. Espacios que durante décadas habían sido considerados seguros se convirtieron en escenarios de temor para las comunidades inmigrantes. Esta medida fue impugnada en los tribunales por organizaciones religiosas y maestros, quienes denunciaron la violación de derechos fundamentales.
Desde el Departamento de Seguridad Nacional, la administración Trump defendió sus políticas bajo el argumento de proteger la seguridad pública y nacional. Según su postura, no existen “espacios seguros” para quienes están ilegalmente en el país y han violado las leyes migratorias. Sin embargo, para los líderes religiosos, este enfoque deshumaniza a millones de personas que buscan una vida digna.
Una ruptura histórica con el gobierno federal
Las tensiones entre la Iglesia católica en Estados Unidos y la administración Trump llegaron a un punto crítico cuando la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) decidió terminar con medio siglo de colaboración con el gobierno en programas de atención a refugiados y niños migrantes. Los prelados calificaron esta decisión como “desgarradora”, al señalar que fue consecuencia de la abrupta cancelación de fondos por parte de la Casa Blanca.
Incluso el papa Francisco criticó públicamente los planes de deportaciones masivas, advirtiendo que expulsar a personas solo por su estatus migratorio significa privarlas de su dignidad inherente. La declaración papal reforzó la legitimidad de las voces católicas estadounidenses que denuncian la falta de compasión en las políticas migratorias.
Los inmigrantes como pilar de la economía
El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, también presente en el panel, destacó que los inmigrantes son pieza clave en sectores como la agricultura, la construcción, la salud y los servicios. Según Wenski, cualquier política migratoria debe reconocer el aporte de estas comunidades al crecimiento económico del país. “La aplicación de la ley siempre será parte de cualquier política de inmigración, pero tenemos que racionalizarla y humanizarla”, afirmó.
Este argumento no es menor: diversos estudios han demostrado que los inmigrantes sostienen actividades esenciales en Estados Unidos, y que la economía se vería gravemente afectada sin su participación. En este sentido, los líderes católicos sostienen que no se trata solo de una cuestión moral, sino también de pragmatismo económico.
Entre la fe y la política
Los líderes católicos en Estados Unidos mantienen una postura conservadora en temas como el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que en teoría los acerca a sectores republicanos. Sin embargo, las políticas migratorias de Trump han marcado una profunda línea divisoria. Su labor en defensa de los inmigrantes responde a la doctrina social de la Iglesia, que coloca la dignidad humana y la protección de los más vulnerables en el centro de su misión.
Un debate que trasciende fronteras
El choque entre la visión política de Trump y la misión humanitaria de la Iglesia católica refleja un dilema más amplio: cómo conciliar la aplicación de la ley con la defensa de los derechos humanos. La situación migratoria en Estados Unidos sigue siendo uno de los temas más divisivos del país, con millones de familias en juego y un profundo impacto en la imagen internacional de la nación.
Para los líderes religiosos, la respuesta está en una política que combine justicia, compasión y realismo. Como recordó el obispo Menjivar, su propia vida es testimonio de lo que puede ocurrir cuando un migrante encuentra acogida y oportunidades.


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