La “Gran Ley” de Trump Pasa por la Mínima: El Drama en el Capitolio

La “Gran Ley” de Trump Pasa por la Mínima: El Drama en el Capitolio
La “Gran Ley” de Trump Pasa por la Mínima: El Drama en el Capitolio

La aprobación de la ley emblemática del presidente Trump no fue un camino de rosas. Se logró a través de una maratónica sesión nocturna, negociaciones desesperadas y la ruptura de filas de republicanos clave, revelando las profundas divisiones dentro del partido.

La imagen de unidad republicana en la ceremonia de firma de la «Gran y Hermosa Ley» en la Casa Blanca ocultaba una realidad mucho más compleja y conflictiva. Detrás de la victoria legislativa del presidente Donald Trump se esconde una historia de negociaciones al límite, presión intensa y fracturas ideológicas que llevaron al proyecto de ley al borde del fracaso en múltiples ocasiones.

Una Victoria por un Hilo: El Voto que lo Decidió Todo

El drama alcanzó su punto culminante en el Senado. Tras una maratónica sesión de enmiendas conocida como «vote-a-rama» que se extendió durante toda la noche, la votación final resultó en un empate de 50-50. La aprobación de la ley dependió enteramente del voto de desempate del Vicepresidente JD Vance, quien inclinó la balanza a favor de la administración.

El líder de la mayoría del Senado, John Thune, se vio obligado a realizar un frenético esfuerzo de última hora para evitar una derrota humillante. Las cámaras captaron escenas de tensión en el pleno del Senado, con Thune y otros líderes republicanos sentados junto a senadoras moderadas como Lisa Murkowski de Alaska y Susan Collins de Maine, quienes amenazaban con hundir el proyecto. Ambas expresaron graves preocupaciones sobre el impacto de los recortes de $1.2 billones a Medicaid en sus estados. Al final, tras una decisión que ella misma calificó de «agonizante», Murkowski votó «sí». Collins, sin embargo, mantuvo su postura y votó «no».

Los Rebeldes Republicanos: ¿Quiénes se Atrevieron a Decir ‘No’?

La oposición no provino únicamente de los demócratas. Un puñado de republicanos desafió la línea del partido, arriesgándose a la ira de la Casa Blanca.

  • En el Senado: Además de Susan Collins, los senadores Thom Tillis de Carolina del Norte y Rand Paul de Kentucky se opusieron firmemente. Tillis advirtió que millones de personas perderían el acceso a la atención médica, mientras que Paul, un conservador fiscal, se opuso al aumento de $5 billones en el límite de la deuda que la ley conllevaba.
  • En la Cámara de Representantes: La estrecha mayoría republicana significaba que no podían permitirse muchas deserciones. Finalmente, solo dos miembros del partido votaron en contra: Brian Fitzpatrick de Pensilvania, quien también citó su preocupación por los recortes a Medicaid, y Thomas Massie de Kentucky, un libertario que consideró que el proyecto era simplemente demasiado grande y costoso.

«No fue lo suficientemente hermosa para que yo votara por ella.» – Representante Thomas Massie (R-KY).

La Resistencia Demócrata: Un Filibustero para la Historia

Frente a la embestida republicana, los demócratas se unificaron en una oposición total. El líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, protagonizó un acto de resistencia histórica. Utilizando su prerrogativa como líder para hablar sin límite de tiempo, Jeffries pronunció el discurso más largo en la historia de la Cámara: 8 horas y 44 minutos.

Durante su maratónico discurso, Jeffries leyó carta tras carta de ciudadanos estadounidenses que dependen de los programas de salud y alimentos que la ley recorta. Calificó la legislación como la «gran y fea ley» y describió el pleno de la Cámara como una «escena del crimen» contra la salud y el bienestar del pueblo estadounidense. Aunque no pudo detener la votación final, su acción galvanizó a su partido y subrayó la profunda división ideológica del país.

El Rol de Trump: Llamadas Nocturnas para Sellar el Trato

Ante la posibilidad real de un fracaso, la Casa Blanca intervino directamente. Un alto funcionario reveló que el presidente Trump estuvo «profundamente» involucrado en las negociaciones, realizando «llamadas telefónicas a altas horas de la noche» a los legisladores indecisos para asegurar su apoyo. El vicepresidente Vance también desempeñó un papel crucial en las conversaciones.

Esta reñida batalla legislativa, ganada por los márgenes más estrechos, deja una pregunta en el aire: ¿es esta una señal de la disciplina del Partido Republicano bajo el liderazgo de Trump, o una advertencia de las profundas fracturas que podrían estallar en el futuro?

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