Muerte en redada del ICE. Esa frase se convirtió en consigna, denuncia y símbolo de indignación en Mineápolis y en múltiples ciudades de Estados Unidos. La muerte a tiros de Renee Nicole Good, ciudadana estadounidense, poeta y madre de tres hijos, durante un operativo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), detonó una ola de protestas que rápidamente se expandió por todo el país.
Lo que comenzó como una manifestación local terminó convirtiéndose en un nuevo episodio de tensión nacional sobre el uso de la fuerza, la política migratoria y el papel de las agencias federales en la vida cotidiana de las comunidades.
Protestas reprimidas en Mineápolis
Decenas de personas se congregaron frente al edificio federal Bishop Henry Whipple, base principal de las fuerzas migratorias en las afueras de Mineápolis. Al grito de “no más ICE”, “justicia ya” y “váyanse a casa”, los manifestantes exigieron responsabilidades por la muerte de Good.
La respuesta fue inmediata y contundente. Agentes federales y de la Patrulla Fronteriza dispersaron a la multitud con gases lacrimógenos y pimienta, una escena que recordó episodios recientes de represión contra protestas sociales en Estados Unidos.
Quién era Renee Nicole Good
Renee Nicole Good tenía 37 años. Era poeta, madre y ciudadana estadounidense. Según la versión oficial, intentó escapar cuando agentes del ICE se acercaron a su vehículo e intentaron abrir la puerta. Dio marcha atrás brevemente y un agente que se encontraba frente al automóvil disparó en repetidas ocasiones, causándole la muerte.
El gobierno federal, bajo la administración de Donald Trump, llegó a acusarla de “terrorismo”, una narrativa que fue duramente cuestionada por organizaciones civiles, activistas y líderes políticos.
El agente y la versión oficial
De acuerdo con medios locales, el disparo fatal fue realizado por el agente Jonathan Ross. Fox News reportó que Ross había resultado herido el año anterior tras ser atropellado por un conductor que huyó en otro incidente, lo que, según el vicepresidente JD Vance, podría haberlo hecho “especialmente sensible” ante la posibilidad de ser atropellado nuevamente.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, respaldó públicamente al agente, afirmando que “sintió que su vida corría peligro”, y reveló que al menos mil 500 migrantes han sido detenidos en Mineápolis en el marco de operativos recientes.
Reacciones nacionales y acusaciones de autoritarismo
La muerte en redada del ICE no quedó confinada a Mineápolis. Nueva York, Seattle, Detroit, Washington, Los Ángeles, Filadelfia, San Antonio, Nueva Orleans y Chicago registraron movilizaciones similares.
El filósofo y activista Cornel West fue uno de los más contundentes al señalar que el asesinato de Good “no es un incidente aislado”, sino “un paso más hacia el fascismo al estilo estadounidense”, en referencia a la creciente militarización de la política migratoria.
Investigación bajo cuestionamientos
La controversia se intensificó cuando investigadores en Minnesota denunciaron que la Fiscalía de Estados Unidos y el FBI negaron el acceso a evidencias clave y les prohibieron participar en la investigación del caso. Esta falta de transparencia alimentó la desconfianza pública y reforzó las acusaciones de encubrimiento institucional.
Otros episodios de violencia migratoria
El mismo día, en Portland, Oregón, agentes de la Patrulla Fronteriza dispararon contra dos personas durante una revisión vehicular. El Departamento de Seguridad Nacional aseguró que el conductor, un venezolano indocumentado presuntamente vinculado al Tren de Aragua, intentó atropellar a los agentes.
Aunque ambos casos son distintos, ocurrieron en un contexto común: el endurecimiento de las redadas migratorias y el uso creciente de fuerza letal.
Un debate que vuelve al centro
Más allá de los detalles legales, la muerte en redada del ICE reabrió un debate profundo sobre derechos humanos, seguridad pública y el alcance real de las políticas migratorias. Para muchas comunidades, el caso de Renee Nicole Good representa el temor constante de que cualquier encuentro con autoridades federales pueda terminar en tragedia.
Mientras continúan las protestas y crece la presión internacional, la muerte en redada del ICE se perfila como uno de los episodios más emblemáticos de la crisis migratoria y social que atraviesa Estados Unidos, con consecuencias políticas y humanas que aún están lejos de resolverse.
