Liberación de presos políticos. Esa fue la frase que cambió el curso de una posible escalada militar en Venezuela y marcó un giro inesperado en la narrativa internacional tras la captura de Nicolás Maduro. En un anuncio que sacudió la agenda global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la cancelación de una segunda ola de ataques contra territorio venezolano luego de que el gobierno interino avanzara en la excarcelación de un número significativo de detenidos por razones políticas.
La decisión fue presentada por Trump como un “gesto muy importante e inteligente” que demuestra una apertura real hacia la paz y la reconstrucción institucional del país sudamericano. El mensaje fue claro: la liberación de presos políticos no solo tiene un impacto humanitario, sino también geopolítico.
Trump, Venezuela y el giro tras la caída de Maduro
Cinco días después del operativo estadounidense en Caracas que culminó con la captura de Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo, el escenario político venezolano entró en una fase inédita. Trump aseguró que una segunda ofensiva militar ya estaba planificada, pero fue descartada al considerar innecesaria cualquier acción adicional tras los avances recientes.
Sin embargo, el mandatario estadounidense fue enfático al señalar que los barcos de su país permanecerán desplegados como medida preventiva. Al mismo tiempo, anunció un ambicioso plan de cooperación energética, asegurando que grandes empresas petroleras invertirán al menos 100 mil millones de dólares en la reconstrucción de la infraestructura de petróleo y gas en Venezuela, ahora descrita como “mucho mayor, mejor y más moderna”.
Jorge Rodríguez confirma excarcelaciones
El presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, confirmó públicamente la liberación de presos políticos, tanto venezolanos como extranjeros. En un discurso transmitido a nivel nacional, aseguró que las excarcelaciones comenzaron de inmediato y forman parte de un esfuerzo institucional para estabilizar al país.
“Considérese este gesto como una contribución a la paz y a la prosperidad de la república”, afirmó Rodríguez, en una declaración que busca enviar un mensaje tanto a la comunidad internacional como a una sociedad venezolana profundamente fracturada.
Derechos humanos y presión internacional
De acuerdo con la organización Foro Penal, al menos 863 personas permanecen encarceladas o perseguidas por motivos políticos. Su director, Alfredo Romero, celebró los primeros pasos, pero insistió en que la liberación de presos políticos debe convertirse en una política integral y no en una medida aislada.
Romero pidió una amnistía general que permita la reunificación social sin caer en la impunidad por crímenes de lesa humanidad, subrayando que la justicia transicional será clave para la reconciliación nacional.
La oposición exige medidas urgentes
La Plataforma Unitaria Democrática, principal coalición opositora, advirtió que la liberación de presos políticos debe ir acompañada del cese inmediato de la represión y del desmantelamiento de los grupos armados irregulares que amenazan la convivencia ciudadana.
En un comunicado, la alianza señaló que estas decisiones “dependen únicamente de la voluntad de quienes hoy tienen el control institucional”, elevando la presión sobre el nuevo liderazgo político del país.
Cierre de centros de tortura y reconstrucción institucional
Trump también reveló que el régimen chavista comenzó el cierre de un centro de torturas en pleno corazón de Caracas, una afirmación que, aunque no mencionó directamente al Helicoide, reforzó las denuncias históricas de organismos internacionales sobre violaciones sistemáticas de derechos humanos.
“Ha torturado gente. Tenían una cámara de tortura en medio de Caracas que ahora está siendo clausurada”, afirmó el presidente estadounidense, reforzando la narrativa de que el fin del régimen abre la puerta a una transformación profunda del Estado venezolano.
Un nuevo capítulo para Venezuela
En el centro de este momento histórico está la liberación de presos políticos, una medida que ha comenzado a restaurar la confianza social y a redefinir la relación entre Venezuela y la comunidad internacional. Más allá del alivio inmediato para cientos de familias, el gesto se ha convertido en una señal estratégica que podría marcar el inicio de una transición democrática real.
Si el proceso se consolida y se amplía, la liberación de presos políticos no solo será recordada como un acto humanitario, sino como el punto de inflexión que evitó una guerra, abrió las puertas a la inversión internacional y devolvió a Venezuela la posibilidad de reconstruir su futuro en libertad.
